16 de julio 2015 - 16:15

Vanoli admitió que quiere quedarse en el BCRA y defendió el límite de giro a empresas

Alejandro Vanoli.
Alejandro Vanoli.
El titular del Banco Central, Alejandro Vanoli aseguró que su deseo es continuar con su mandato hasta 2019. Además, en diálogo con Radio 10 dijo que "dejar que las multinacionales se lleven todo el dinero generaría una crisis" sobre los giros de empresas.

Además, aseguró que "no hay posibilidades de una devaluación" y dijo que las fluctuaciones del dólar futuro están vinculadas con cuestiones especulativas. A continuación el reportaje que se le realizó en este jueves a la mañana por Radio 10.

Periodista: ¿Está cómodo como presidente del Banco Central o es un bombardeo permanente?
Alejandro Vanoli:
La verdad que estoy muy cómodo y es un orgullo ser presidente del Banco Central. Creo que es una etapa histórica interesante, muy movida. Todos sabemos las circunstancias: una crisis internacional que está afectando a todo el mundo y por otro lado toda esta dinámica electoral, con declaraciones de muchos que tratan de exacerbar los ánimos, de crear inestabilidad. Todo esto implica una complejidad, pero creo que en estos meses los resultados han sido muy positivos.

P.: ¿Hay una guerra de rumores que llevan al dólar por arriba de los 14 pesos en las últimas 24 o 48 horas? ¿Y por qué les preocupa?
A.V.:
Nos preocupa porque cuando los argentinos demandan dólares, el aumento del precio del dólar genera aumento de precios. En Argentina, por las distintas crisis, desde la época del "Rodrigazo", se demandan dólares. Esto es algo que ocurre en muy pocas partes del mundo, en los países vecinos nadie está al tanto del tipo de cambio.

P.: Acá salimos todos corriendo a comprar dólares...
A.V.:
Exactamente. Esto reduce los depósitos en los bancos, el crédito, es un lastre para la economía. Toda esta campaña de rumores se da cuando los depósitos bancarios crecen en forma record y la inflación baja a 12 puntos porcentuales, incluso en las mediciones de los privados. Cuando los argentinos que ahorraron en pesos le ganaron significativamente al tipo de cambio, incluso tomando el dólar ilegal, que está en nivel muy por debajo de lo que estaba en septiembre pasado. Cuando los depósitos a plazo fijo tienen rentabilidad mínima establecida por el Central y permite a muchos argentinos tener una tasa de interés que le gana al dólar.
Se trata de cuidar la estabilidad, darle tranquilidad a la gente. A pesar de la recesión de muchos países, la caída de precios de los commodities, el fallo del juez Griesa, hay una inflación más baja, con depósitos y reservas creciendo. Además, por efecto de las paritarias y el aguinaldo, hay una importante recuperación del consumo que se marca en muchas actividades, excepto el sector automotriz que tiene bastante influencia de Brasil. se nota una recuperación del sector industrial tiene que ver con políticas públicas, como el programa Ahora 12.

P.:Los banqueros y cambistas sostienen que el mercado es muy chico. Te dicen: "Si tiro al mercado negro dos o tres millones de dólares armo un escándalo"
A.V.:
Así es. Tiene que ver con el supuesto termómetro que quieren instalar del dólar ilegal. Es un mercado oscuro, nada transparente, entonces hay que tomar otros indicadores. Los que trabajamos en el sistema financiero a veces perdemos la perspectiva de que hay que mirar la calle, porque es la primer forma de poder evaluar la salud de la economía para ver lo que pasa y va a pasar con el empleo y el consumo. Obviamente, a nivel profesional uno complementa la mirada con las estadísticas, donde el Indec y los privados coinciden en que vivimos una recuperación gradual de la economía y una baja en los precios. Esta campaña de rumores sólo se puede entender en el marco de quienes quieren que los argentinos no voten con tranquilidad. Se alejan de las cuestiones objetivas e intentan que la gente esté intranquila, que compre dólares, que deje de depositar y consumir. Y que los empresarios dejen de invertir.

P.: Hay récord de depósitos, y sé de la voluntad de que una parte de esos depósitos se destine a créditos baratos, a las pequeñas industrias, al matrimonio que quiere comprar su primera casita, ¿se está haciendo?
A.V.:
Absolutamente. La reforma orgánica del Banco Central de 2012 permitió que la entidad tenga los instrumentos para asignar créditos y obligar a los bancos a prestar a tasas atractivas, más bajas, para emprendedores y PyMes. El año pasado, el 5,5 por ciento de estos depósitos iba a hacia esas líneas de crédito productivo para PyMes, desde el 1 de julio dispusimos que el 7,5 de los depósitos sean prestados a PyMes a un 18% anual, destinados a capital de trabajo, herramientas, pequeñas obras públicas de municipios. Es importantísimo para que una economía crezca y llegue a las empresas más chicas y regiones del país más desfavorecidas.
Algo muy positivo de estos años es que el Estado puso todos los instrumentos para promover el desarrollo. Venimos del paradigma que explotó en 2001, y que hace crisis en todo el mundo, que decía que el Estado tenía que quedarse cruzado de brazos, cuando lo que tiene que hacer es intervenir con inteligencia. Debe reactivar la economía y orientar los flujos financieros hacia la economía real para que no se queden en la especulación financiera, que es lo que está pasando en Grecia, precisamente por no poner la finanzas al servicio de la producción y el empleo.

P.: Respecto al "contado con liqui", lo que preocupa no es el pequeño inversor que compra bonos y los vende, sino las grandes operaciones...
A.V.:
Si las operaciones de contado con liqui se realizan cumpliendo normas legales no hay ningún problema, no es objetable. El problema es cuando grandes operadores y especuladores hacen mal uso del mercado de capitales para generar operaciones cambiarias que vulneran las normas. El Central y la Comisión Nacional de Valores controlan esto, porque el resultado y la turbulencia financiera generan sensibilidad en los argentinos. Una misión indelegable del Central es preservar la estabilidad financiera y que podamos votar en paz y consolidar la recuperación. Pero hay que separa la paja del trigo: lo que se haga en el marco de la ley es absolutamente irreprochable.

P.: Quieren evitar la famosa y vieja bicicleta...
A.V.:
Exactamente. Por eso creo que hay que trabajar mucho, fuimos nosotros los impulsores de la nueva ley del mercado de capitales, porque es importantísimo que se oriente a financiar PyMes y proyectos de infraestructura. Las políticas públicas de estos años, como la recuperación de fondos previsionales, las regulaciones a las compañías de seguros, tratan de que el sector financiero en vez de ser un lugar chiquitito ligado a la especulación por la especulación misma se convierta en un ámbito donde haya productos de ahorro en moneda nacional, que permitan movilizar recursos para fomentar la producción y el empleo. Estamos generando un marco de estabilidad con condiciones macroeconómicas y políticas anticíclicas, hay que alinear los intereses de las personas con los del país.

P.: Yo dudaba de la eficacia del Cedin, dije que no iba a funcionar porque los argentinos iban a tener miedo de blanquear, pero funcionó.
A.V.:
Funcionó bien y cada vez mejor, porque es más conocido y está más difundido. Había que darle tiempo a que se consolidara. La verdad es que muchos bancos tuvieron reticencia porque estamos continuamente bombardeados por una campaña contra todo lo que hace el Estado y el Gobierno. Tenemos que apostar a un país, principalmente la oposición, en el que en vez de criticar todo lo que hace el otro se trate de mostrar ideas superadoras.

P.: Hay gente que compró la casa con el Cedin y tiene otra plata para blanquear. Ya que hay crisis en el sector automotor, ¿no se podría usar para comprar un auto?
A.V.:
Cuando se diseño se trató de privilegiar los rubros que generar más empleos, como el de la construcción. Entonces era la prioridad, pero se puede analizar ese uso alternativo junto con algunos otros, como la compra de maquinarias y equipos.

P.: Desde hace bastantes años hay 350 mil millones de dólares de argentinos en el exterior, ¿qué hay que hacer para que, aunque sea, un 20 por ciento de esos fondos regresen al país?
A.V.:
Hay una parte que no va a volver porque tiene que ver con una diversificación de activos, como ocurre en todo el mundo. Los europeos o norteamericanos también tienen una parte de sus ahorros en distintos países. Pero, gradualmente, tiene que ver con ir generando las condiciones para que los argentinos tengamos claro que hay buenas opciones para invertir en el país y confiemos. A lo largo de estos años pasamos por situaciones críticas y crisis internacionales, y es muy positivo que no se cayó ningún banco, no existieron situaciones como las que se suscitaban en el pasado cuando bajaban los precios de nuestros productos y venían maxidevaluaciones.

Los activos argentinos, financieros como bonos y acciones, pero también otros, como las propiedades, son oportunidades de inversión excelentes. Analistas del exterior, inversores grandes y medianos, ven a la Argentina como un país de oportunidades enormes en el sector agropecuario e industrial, y seguramente ya están empezando a tomar posiciones. Hay que dar un marco de confianza y crear los instrumentos, pero ya vemos a muchos argentinos y extranjeros que contemplan la posibilidad, con los precios que hay en el mercado, de hacer una inversión. Las empresas argentinas, comparadas con países de condiciones similares, están muy baratas.

P.: Corrió un rumor, en el mercado del "contado con liqui", de que iban a modificar el plazo de 72 horas que se exige tener el bono en cartera para poder venderlo en el exterior. ¿Está en análisis? Por otro lado, el dólar futuro proyecta una devaluación de 35 por ciento en el próximo gobierno, ¿por qué cree que el mercado convalida esta cifra?
A.V.:
Soy categórico y terminante: no hay en estudio hacer ninguna modificación en el mercado del contado con liquidación, ninguna restricción cambiaria ni medida restrictiva, sino todo lo contrario. Lo que tratamos es que todos los argentinos estén tranquilos y consolidar las condiciones para que el acceso a más instrumentos continúe y se profundice.

Respecto a los futuros, me sorprendió una nota periodística sobre el tema, porque en realidad en el mercado de futuros ROFEX las tasas para el dólar fluctúan entre 16 y 17% en un plazo corto y llegan a 30% para julio del año que viene. Pero no tiene que ver con una expectativa de devaluación, sino con una operación de tasas de interés implícitas que están, como se dice en la jerga financiera, "alineadas" de modo coherente con toda la estructura de tasas de la economía. A lo largo de estos meses, el Central ganó mucho dinero por haberle dado certidumbre al mercado y los valores del tipo de cambio fueron muy inferiores a los que esperaban los operadores. Me parece que no hay posibilidades de que en el futuro alguien provoque una devaluación de la moneda, porque los argentinos conocemos los efectos. Tuvimos un ejemplo en enero de 2014.

En otro país uno podría administrar la política cambiaria, pero en Argentina hay que ganar competitividad con otras herramientas, porque una devaluación provoca que suben los precios, bajen los salarios reales y sobrevenga una recesión. Las medidas que anunció Economía, de dar un tipo de cambio efectivo más atractivo bajando retenciones a pequeños productores, mejorando precios en el sector lechero, es el camino para solucionar problemas de competitividad. No los cimbronazos que conocimos en el pasado. Creo que se van a consolidar electoralmente las opciones que traten de dar certidumbre y tranquilidad. Con una devaluación el 10 de diciembre no vamos a solucionar nada y agravaríamos todos los problemas.

P.: ¿La Presidente te llama y te pregunta ´cuánto tenemos´"?
A.V.:
Por supuesto, estoy en contacto permanente con la Presidente, que sigue muy cerca todas las variables y los datos claves como la marcha de la recaudación, las reservas.

P.: ¿Y cuántas reservas tenemos?
A.V.:
Están por encima de los 33 mil millones de dólares, casi 6 mil millones más que en octubre del año pasado. Tiene que ver con el ´cambio de clima´, que redujo la brecha cambiaria y permitió aumentar los depósitos, las reservas y contener las expectativas inflacionarias. Hay que valorizar que fue posible en un escenario internacional dificilísimo, por eso tenemos que reflexionar sobre la necesidad de defender estos logros, para construir sobre lo que se tiene y no hacer, como hicimos históricamente, tablas rasas y barquinazos que nos costaron muchísimo.

P.: Macri dijo: "Conmigo no va a haber cepo". ¿Se puede hacer eso?
A.V.:
Hay que ver qué se entiende por "cepo". ¿Se habla de que los argentinos puedan comprar dólares sin control y eliminar todas las restricciones prudenciales a todos los movimientos de capitales especulativos? Primero habría que discutir si eso sería bueno para la economía o no. En segundo lugar creo que hay una cuestión de oportunidad, una discusión un poco superficial.

¿Se podría liberalizar y dejar que todas las empresas multinacionales o especuladores se llevaran todo el dinero? Creo que generaría una crisis. Además habría que ver el contexto en ese momento: no es lo mismo con el precio de la soja a 400 dólares que a 700 o a 100, no es lo mismo con las exportaciones creciendo o no.
Tiene que ver con instalar títulos e ideas, pero si uno discute seriamente habría que reflexionar: ¿Queremos volver a una política de liberalización financiera que en todo el mundo generó desastres, como en Europa o EEUU, como vivimos en la época de Martínez de Hoz o en la convertibilidad? En noviembre de 2013 dije públicamente que había ciertas restricciones cambiarias que había que revisar y estuvo muy bien que se haya instaurado el dólar ahorro. Uno debe evaluar las condiciones de la economía y del mundo para ver en qué medida puede ir regulando el flujo de dólares, pero es muy importante evitar que una medida en tal sentido implique que "se la lleven toda" y no traigan nada.

P.: ¿Te quedas como presidente del Banco Central hasta el término de tu mandato, en diciembre de 2019?
A.V.:
Si es un gobierno nacional que está decidido a cumplir con la Carta Orgánica del Banco Central, si pretende estabilidad financiera y monetaria y crecimiento y empleo con inclusión social. Si se dan las condiciones para trabajar, hay que respetar el marco institucional. Estoy absolutamente convencido de que vamos a poder mantener los grandes trazos del rumbo, hacer las correcciones que siempre y en todo momento hay que hacer, pero sin tener la sensación de que otra vez hay que volver a empezar.

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