El banco de inversión estadounidense Bear Stearns tuvo ayer su mayor caída desde la crisis bursátil de 1987 en la Bolsa de Nueva York luego de que Moddy's le bajase la calificación a una docena de activos emitidos por la entidad que están respaldados por hipotecas que se encuentran entre las subprime y las prime.
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Así, y ante la evidencia de que los problemas por la crisis hipotecaria están afectando a todos los tipos de créditos, lo cual podría generar que el banco tenga que aumentar sus ejecuciones hipotecarias, las acciones de Bear Stearns cayeron 11,1% a u$s 62,3.
Los papeles pudieron revertir su tendencia a la baja, que había llevado a la acción a estar 14% por debajo del cierre del viernes, una vez que el presidente del comité ejecutivo del banco, Alan «Ace» Greenberg, sostuvo que las especulaciones de que el banco de inversión estaba enfrentando problemas de liquidez eran « totalmente ridículas».
Intranquilidad
Esto no terminó de tranquilizar a los inversores, que parecieron preparados para creer lo peor sobre la firma, que hizo parte de su fortuna comercializando hipotecas y otra deuda durante años.
El costo de asegurar u$s 10 millones de deuda a cinco años se amplió para Bear Stearns hasta u$s 650.000 anuales, en el mercado de swaps por cesación de pagos de créditos (CDS), según la correduría Phoenix Partners Group. El viernes, los CDS del banco habían cerrado en u$s 452.000.
Por su parte, los contratos que protegen de un impago por cinco años a Lehman Brothers Holdings, que junto a Bearn Stearns fue uno de los bancos más activos en el negocio que detonó la crisis de las hipotecas subprime, subieron 60 puntos básicos a 395, muestran los precios de Phoenix.
«Si la liquidez es el elixir de la vida para cualquier empresa de Wall Street, el mercado actual ciertamente tiene el potencial de ser letal», señaló Kenneth Hackel, director general de estrategia de renta fija en RBS Greenwich Capital Markets.
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