Viaje urgente de Lavagna para reunirse con Köhler
Roberto Lavagna tendrá la difícil tarea el lunes de convencer al director gerente del FMI, Horst Köhler, de que la Argentina no sólo está avanzando en la renegociación de la deuda, sino que además lo está efectuando de «buena fe». Difícil de sostener, considerando que la quita nominal de 75% es «inamovible», según asegura el propio presidente Néstor Kirchner. Pero de acuerdo con la postura del equipo económico, ésta es una cuestión para negociar con los acreedores, que no incumbe ni al Fondo ni a los países del G-7. Ayer se trabajaba a toda velocidad en Economía para cerrar un acuerdo con algunos de los bancos que todavía no se bajaron del sindicato para renegociar la deuda. «Estamos en un momento decisivo», aseguraban, aunque ya lo expresaron media docena de veces en los últimos dos meses. Es la única alternativa que tienen para demostrar que existe realmente voluntad de avanzar con la negociación. En el encuentro de Miami (al que también asistirá Guillermo Nielsen) estará en juego la posibilidad de que la Argentina zafe o no del default total, es decir, no sólo con los acreedores privados, sino también con los organismos multilaterales. Allí intentarán convencer a Köhler para que la misión que llega el próximo fin de semana efectúe una revisión más bien «blanda» del acuerdo, sin prestar demasiada atención a las metas estructurales y concentrarse sobre todo en las cuestiones cuantitativas (superávit fiscal y emisión monetaria), que fueron sobrecumplidas. En definitiva, una vez más se exigirá al FMI que haga la «vista gorda» ante la falta de compromiso por enfrentar los problemas y avanzar con las reformas pendientes que necesita cualquier país que busca recuperar cierta normalidad.
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«Para nosotros, las metas exigidas para la segunda revisión están cumplidas. Vamos a chequear de primera mano qué es lo que exactamente requieren en el Fondo», aseguraron ayer altas fuentes del equipo económico.
«Queremos evitar sorpresas en la revisión», señalan desde Economía. En realidad, no hay demasiadas discusiones respecto de las metas cuantitativas (hubo sobrecumplimiento tanto en lo fiscal como en lo monetario). Pero las dudas surgen respecto de las cuestiones «cualitativas», que incluyen desde reformas estructurales hasta la necesidad de avanzar con la deuda.
• Instrumentar la reducción del impuesto al cheque en el primer semestre. (Sin embargo, el secretario de Hacienda, Carlos Mosse, anunció que no se retocará en este lapso.)
• Redacción del proyecto de coparticipación federal. . Analizar posibles cambios a la Ley de Quiebras, incluyendo una revisión de las excepciones para bienes culturales.
• Nuevas medidas que ayuden a fortalecer al sistema bancario y a supervisar especialmentea las entidades más débiles.. Nuevo marco para asegurar el cumplimiento de las inversiones que las empresas privatizadas incluyan en los próximos contratos.
Se trata de una serie de exigencias que no están demasiado precisadas (en cuanto a los avances que deberían tener para la segunda revisión) y que serán claves para obtener el visto bueno del FMI.
•Intención
Por eso, voceros del Palacio de Hacienda señalaron que el viaje tiene como intención «asegurar el mejor desarrollo de la segunda revisión». En el Palacio de Hacienda temen que el staff técnico del FMI arranque con una posición muy dura que trabe la posibilidad de un acuerdo. Ayer hubo una reunión de los principales miembros del equipo económico,en la que se analizaron distintas hipótesis de conflicto ante la llegada de la misión. El director de relaciones externas del Fondo, Thomas Dawson, también confirmó el encuentro, señalando que «en los últimos días hubo contactos permanentes» entre Lavagna, el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, y Köhler.
No hay demasiado margen para misterios. Lo que reclama el directorio del organismo, tal como lo demostró la votación dividida de hace diez días, es que el país dé claras señales de voluntad de arreglo con los acreedores. Claro que la quita nominal de la deuda 75% (que, en realidad, es 92% de valor presente) que ofrece el gobierno de manera inflexible no es considerada seria ni demostraría la «buena fue» que reclaman los países desarrollados, el FMI y los acreedores.
Tal vez, el único paso concretoque esté en condiciones de dar el equipo económico para demostrar voluntad es la selección del sindicato de bancos, proceso que también se encuentra trabajo. «La demora del FMI por aprobar la primera revisión terminó perjudicando también la selección de entidades», se quejó Lavagna. En realidad, los bancos que aceptaron inicialmente la invitación para participar de la licitación prefirieron «bajarse» por razones distintos. Pero varios bancos de inversión consideraron que resultaría imposible colocar la nueva deuda con semejante quita a los mismos clientes que habían invertido en la Argentina durante los '90.
Algunas entidades que compiten actualmente (como el caso de UBS Warburg) continúan negociando con el equipo económico. «Estamos en un momento de definiciones, por sí o por no», señaló con algo de misterio una alta fuente de Economía. Hoy podría definirse si efectivamente se avanza con algunos de los bancos que está participando de la licitación para la conformación del sindicato o si la operación se cae definitivamente.
De manera paralela, Economía está conversando con algunas entidades internacionales que en los últimos días demostraron interés por participar en la operación. Claro que no será fácil convencerlos, mientras se mantenga una propuesta de quita tan agresiva.




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