Se trata de Carlos Slim, quien se mueve junto al socialista moderno, no «progresista», Felipe González. Es un poderoso empresario mexicano, zar de las comunicaciones, una de las primeras 50 fortunas del mundo (según «Forbes»). Lo espera en Ezeiza Carlos Bettini, quizás el argentino con más vinculaciones en la península (como puede atestiguarlo Fernando de la Rúa, recién llegado de esa tierra). Tanto González como Slim tienen agendada una entrevista con el presidente Néstor Kirchner y, eventualmente, hasta una visita a El Calafate. Tampoco faltarán las reuniones con empresarios.
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Tras la sesión terapéutica que siempre exige González como atención (no en vano estuvo l2 años en el poder), Slim le hará a Kirchner varias propuestas: l) la necesidad de recomponer en la Argentina el concepto de seguridad jurídica; 2) un plan sobre la deuda externa argentina, con alternativas de capitalización; 3) disposición para realizar inversiones en el país -no solamente en el área de comunicaciones-, ya que, según él mismo explica, la Argentina es uno de los países del mundo con mayores perspectivas de crecimiento. Importa cualquier decisión de este empresario por los volúmenes de dinero que representa. Cuando sube el pulgar para invertir, hay que hablar de 300, 500 o 1.000 millones de dólares. ¿Lo maltratará Kirchner? Sería una pena. Informate más
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