3 de octubre 2008 - 00:00

Voracidad sindical y crisis lleva a bancos a plantear despedidos

  
  • Velorio en las mesas de dinero. Se viene lo inexorable: recorte de puestos de trabajo. Ya era moneda común en Nueva York, pero esta semana comenzó a darse en la plaza local. Hubo ya tres alejamientos en la alta gerencia de un banco europeo, a los que se suman casos similares a punto de anunciarse. Un bumerán de la voracidad sindical que impulsó subas de 20% en dólares para todo el personal y ahora, no queda más remedio, especialmente a extranjeros, que estudiar ajustes. «Para frenar el pánico existente sobre las acciones de los bancos, los CEO deben anunciar fuertes recortes de gastos. De ahí baja la orden desde la casa matriz para despedir personal. Anunciar recortes es marketinero para los CEO y para detener ola de ventas.» La confesión fue de un banquero de larga trayectoria y que graficó ese negro panorama que se empieza a sentir.

  • Versiones circulan muchas, como siempre cuando se trata de jornadas tan negativas. Por lo pronto en la plaza local, no se observa ese pánico entre ahorristas. Pero de ahí a imaginarse que se estará inmune a este crac es pura ilusión. El gran interrogante ya no pasa por si alcanzara o no sino por cuánto durará su efecto. Lo que resulta impresionante es la alta correlación existente en las pantallas de operadores del precio de la soja y el riesgo-país. Van de la mano. No debería sorprender ya que la capacidad de pago de la Argentina es función directa de esa variable. Así, noticias alentadoras como la reapertura del canje, un primer avance en la transparencia del INDEC, y un menor gasto público pasan de lado. ¿La razón? Hoy en el exterior se venden los bonos argentinos a cualquier precio. La orden es vender. Y si encima el mercado es poco líquido, las variaciones porcentuales se agrandan. Casi lo único seguro hoy en la plaza es que tener Discount en dólares es suicida. Ya que con el canje se emitirán varios millones más, y quienes los reciban no son precisamente tenedores de largo plazo.

  • Tampoco hay dudas de que el mercado entró en el modo «hit and run», es decir aprovechar cualquier recuperación para vender rápidamente y huir. Ninguna de las recuperaciones parciales que se produjeron en las últimas semanas duró más de una jornada. Esto se vio el martes, cuando el Dow rebotó más de 4,5% luego de la estrepitosa caída de 777 puntos el día anterior. Los inversores aprovecharon ese respiro para salir lo más rápido posible. Cuesta hoy encontrar alguien optimista que aguarde una recuperación más o menos rápida del mercado.

  • En las mesas buscan paralalelismo con la Gran Depresión de 1929. Pero cualquier comparación asusta. El mercado se derrumbó entonces 80% en el transcurso de dos años y en los cinco siguientes no recuperó ni la mitad de las pérdidas. Los principales índices de Wall Street acumulan desde el pico de octubre del año pasado una caída que ya supera 25%, que parece poco en comparación con la pérdida de más de 50% en dólares que acumulan los mercados del sudeste asiático o Brasil desde los máximos.  

  • La iliquidez del mercado financiero mundial llegó a niveles extremos. El monto de operaciones se redujo drásticamente y es difícil encontrar una contraparte hasta operaciones simples de liquidaciones de bonos de compañías de primera línea. Ni siquiera la expectativa del salvataje que aprobaría hoy el Congreso norteamericano mejoró la fluidez. Lo único que hoy se demanda es un refugio: los TBills, Letras del Tesoro norteamericano a tres meses rinden apenas 0,7% anual, pero es difícil conseguir. Virtualmente todo el mundo hoy busca quedarse completamente líquido aunque la tasa se acerque a 0. La idea es buscar alternativas para preservar el capital.

  • La posible votación del paquete financiero sí ayudó a las acciones financieras y bancarias, que en los últimos días resistieron mejor. De hecho, Citi, Merrill Lynch, JP Morgan y Goldman Sachs tuvieron comportamientos que superaron largamente al del mercado en los últimos días. Contrastan las empresas industriales y tecnológicas, con pesadas pérdidas porque ahora el temor es que Estados Unidos ingrese en una prolongada recesión. General Electric resultó el caso emblemático: perdió ayer casi 10% tras haber anunciado la emisión de nuevas acciones, que se utilizarán para cancelar deuda.   

  • En los bancos del exterior se preguntan cuánto tardará la Argentina para devaluar. Con la caída del real y el desplome de los productos agrícolas consideran que el Banco Central no resistirá demasiado para acelerar el ritmo de suba del dólar, tras el incremento de 3% de setiembre. Sería la única manera, estiman, de maximizar el ingreso de divisas por exportaciones para hacer frente al gasto público en pesos. El Central minimiza las ventas en el mercado contado para no perder reservas, pero los contratos de dólar futuro son cada vez más voluminosos: se calcula que ya tiene posiciones abiertas por más de u$s 7.000 millones. Una suba fuerte del dólar le generaría pérdidas, pero al mismo tiempo gana por el cálculo de las reservas medidas en pesos.

  • Casi en un regreso cinematográfico: el próximo martes reaparecerá, precisamente en Wall Street, el ex Lehman Brothers Guillermo Mondino, ahora con el pin en la solapa de Barclays. Será moderador de un seminario auspiciado por el banco inglés en la Asociación de Traders de Mercados Emergentes (EMTA, en inglés). También serán de la partida Alberto Ramos por Goldman Sachs, Eric Ollum por ING y Gunter Heiland del JP Morgan. Mondino, notable ausencia del festejo de la Fundación Mediterránea días atrás en Córdoba, será sin duda uno de los epicentros del foro por ser blanco preferido de las críticas de funcionarios kirchneristas.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar