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3 de junio 2024 - 11:29

Wall Street: después del traspié de abril, mayo fue una fiesta. ¿Podrá continuar en junio?

No la arredró una inflación indócil. La FED amiga le bastó para salir a flote. Y los buenos balances le dieron alas. Se trata, en definitiva, de un rally de cornisa.

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A través de sus principales índices, Wall Street sumó en mayo una nueva cosecha de récords flamantes.

Wall Street cayó 5% en abril, pero no hubo Sell in May. Todo lo contrario. El tropezón no fue caída sino resorte. Rápido y potente. La corrección abortó. La Bolsa lanzó un contragolpe. Y, a través de sus principales índices, sumó una nueva cosecha de récords flamantes. Escaló, como dice el refrán, una muralla de preocupaciones. No la arredró una inflación indócil. Ni su corolario, la promesa de una baja de tasas que se prorroga. De marzo a junio y ahora a septiembre. Y así será hasta que se cancele la rebeldía. O la economía trastabille y requiera de primeros auxilios.

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Mayo fue una fiesta igual, sin más coartada que la paciencia que pide Jerome Powell a los cuatro vientos. La FED amiga le bastó para salir a flote. Y los buenos balances le dieron alas. El S&P 500 y el Nasdaq atravesaron su mejor mayo de los últimos 21 años. El Dow Jones Industrial, desde 2020.

Ya se dijo: problemas hay. La inflación de abril trajo la mejor lectura del año, que no fue buena. Primero, los precios al consumidor y, el viernes, el deflactor del consumo personal certificaron una muy leve moderación. La medición núcleo del deflactor subió 0,2%. Venía de dos registros previos de 0,3% tras un salto de 0,5% en enero. El alivio para los mercados fue grande. La verdadera diferencia, milimétrica. De una variación de 0,255% en marzo se pasó a 0,24917% en abril. La mejoría que reluce en los titulares es esencialmente un redondeo.

En una visión panorámica, la merma de la inflación se estancó. A fin de diciembre, la inflación interanual arrojaba un nivel de 2,6% (y la definición núcleo, 2,9%). En abril subió una décima la medida general y la núcleo bajó una décima. O sea, 2,7% y 2,8%, respectivamente. ¿Cuál es el problema? La dinámica en tiempo real, mes a mes, que esas fotos, por cierto, no capturan. No solo no hay progresos, sino una resurrección de la tendencia al alza. 2023 era el mejor de los mundos. El deflactor núcleo -si se toma su cambio trimestral anualizado- calzó exactamente en la meta de 2% los dos últimos trimestres del año. ¿Y a qué velocidad circula en la actualidad? Aceleró a 3,5%. Abril anualizado da 3,43%. Esa es, si se quiere ver así, la tenue mejoría.

Wall Street ponderó otro progreso en simultáneo. Junto con el deflactor, se conoció el gasto de consumo de abril. Y festejó que se calmase. De crecer 0,7% en dólares corrientes en febrero y marzo bajó un cambio a 0,2%. Es una caída real de 0,1%. Que el gasto se sosiegue es una parte de la receta que persigue la FED para poner la inflación en caja. La Bolsa retomó la suba y le dio a esa señal de enfriamiento una cálida bienvenida. Después de todo, la moderación de la data por partida doble es un voto a favor de la estrategia de ver y esperar, y no perder la paciencia, que impulsa Powell con más convicción que muchos de sus colegas. Que la economía desaceleró en marzo y abril era sabido, y se confirma. La novedad es otra. La actividad volvió a encenderse en mayo, según la información fresca que arrimó el informe PMI. Ya se contó aquí la semana pasada. Lo hizo a su ritmo más intenso en dos años.

La actitud de la FED: paciente y alerta

Vale escuchar las palabras de Lorie Logan, de la FED de Dallas. “La política monetaria podría no ser tan restrictiva como pensábamos”. Es necesario, pues, “mantener todas las opciones sobre la mesa”. Completa Neel Kashkari, de la FED de Minneapolis: “quiero ver muchos meses de números favorables de inflación antes de una baja de tasas”. Pero, si la data sorprende, “sabremos qué hacer”. En ese sentido, “más subas de tasas” estarán en la mesa. ¿Es una amenaza? No. Apenas una nota informativa al pie. El mensaje principal es que la FED espera munida de paciencia y no desespera. Muy atenta, la citada Logan, por caso, teme que un shock de precios de la energía pueda acontecer y desanclar las expectativas inflacionarias. No ocurrió en mayo. El barril de crudo Brent se desplomó 7%. Pero estemos avisados de una FED paciente y alerta.

¿Podrá abstraerse Wall Street y seguir la buena racha en junio? Necesitará de Powell como antídoto de los indicadores con alto voltaje. Y que la huelga de compradores que se produjo a mitad de semana en las subastas de bonos del Tesoro no aflore con nuevas manifestaciones. No le resultará difícil ignorar los avatares de Donald Trump en la Justicia. E inspirarse con la poda de tasas que promete el BCE y quizás también el Banco de Canadá. Un día después, el informe de empleo de EEUU bien podría acrecentar la ayuda (el mercado laboral sí parece atemperarse). Se trata, en definitiva, de un rally de cornisa. El abismo que se entrevió en abril permanece a la vera del camino. Subir y transitar sin accidentes precisa también que se preserve una muy baja volatilidad para no patinar y salir del pavimento.

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