Cinco claves del rally de Wall Street y qué se necesita para que suba más

Economía

El Dow está próximo a su máximo histórico y el S&P500 experimentó los mejores 5 meses de los últimos 80 años.

Con el diario del lunes todos ganan. Efectivamente, en la Bolsa de Valores estadounidense (casi) todos ganaron. Es que, en 6 semanas entre febrero y marzo de este año, cuando la pandemia que había hecho estragos en Europa llegaba a Estados Unidos, tanto el Dow como el S&P500 se desmoronaban un 35%. En aquel entonces era complejo para el inversor promedio evidenciar los fundamentos sobre los cuales se reconstruiría el mercado.

Hoy, medio año después, la imagen es otra: el Dow está próximo a su máximo histórico y el S&P500 experimentó los mejores 5 meses de los últimos 80 años. Desde estas columnas intentamos resaltar los fenómenos que generaron esperanza o resquemor entre inversores.

Entonces, para ir al grano, los cinco pilares que apuntalaron el rally del último semestre en EE.UU. son los estímulos coordinados entre la Reserva Federal y el Gobierno de Trump, la expectativa de recuperación, la excepcional performance de las gigantes tecnológicas, la importancia creciente de los inversores individuales, y el factor momentum.

La destrucción bursátil desencadenada por la pandemia sólo encontró un piso luego de que la Reserva Federal y el Gobierno estadounidense anunciasen la voluntad de verter sumas billonarias en la economía. En una resolución sin precedentes, la Fed llevó lasas tasas de interés a niveles cercanos a cero, e ideó una serie de facilidades de crédito para inyectar rápidamente sumas récord en diferentes mercados. Este shock a la demanda disparó precios y corroyó retornos, lo cual atrajo ingentes fondos a un mercado de acciones que se tornaba más interesante. Asimismo, el Gobierno federal distribuyó más de 150 millones de subsidios a desempleados y respaldó medio billón de dólares en préstamos subvencionados a pymes.

Por otro lado, y como consecuencia de esta intervención en la economía, existen entre agentes clave del mercado de capitales expectativas generalizadas de una recuperación rápida. Sustentando la reconstrucción bursátil está la probabilidad (o fe) que la economía tendrá un reporte en forma de “V” tan pronto como se logre dejar atrás la pandemia. De hecho, son muchos los que apuestan a que lo peor ya ha pasado y, al menos preliminarmente, los datos parecen sostener esto.

Además, una gran parte de los retornos extraordinarias son el fruto de la ejemplar performance de las grandes empresas tecnológicas. Es que son estas mismas compañías las que lograron capitalizar los grandes cambios sociales impulsados por la pandemia, aumentando sus ventas y potenciando sus márgenes. No son pocos los inversores que aseveran que los gigantes digitales, como Amazon, Google y Apple, seguirán aumentando su influencia (y capitalización bursátil).

Otro fenómeno de una relevancia creciente, que suele pasar por encima del radar de muchos analistas, es el número de inversores individuales que entraron al mercado por primera vez. De hecho, gracias al aislamiento obligatorio y el éxito de las plataformas de trading sin comisiones digitales el número de inversionistas minoristas alcanzó récords históricos. Nadie quiso ver desde afuera el despegue de los mercados de capitales.

Cabe destacar, también, que el momentum ayudó a que prosperara el mercado alcista. Invertir en aquellas acciones que llevaban acumuladas las mayores ganancias, con expectativas de que su tendencia se perpetúe, ha sido la tesis de inversión predilecta para muchos. Es con la misma lógica que este año hayan explotado las inversiones a través de opciones (derecho a comprar un activo en un momento determinado). Es un círculo que se autorrefuerza y genera incentivos para que las tendencias se mantengan.

Es una percepción de muchos agentes del mercado que estos cinco pilares fueron fundamentales para que las acciones alcancen los niveles récord actuales. Evidentemente, algunas de estas hipótesis son sólidas y lograrán sostenerse en el tiempo. Otras aparentan tener un alto componente especulativo y son algo más endebles. Con la volatilidad inherente a las elecciones presidenciales (reñidas) en Estados Unidos veremos cuan sólido es el mercado alcista actual.

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