12 de diciembre 2019 - 00:00

Diálogos de wall street

Terminó la reunión de la Fed. En apariencia, nada nuevo. En los mercados, empero, grandes reacciones. Bolsa, bonos y oro para arriba. Se debilitó el dólar. ¿Qué pasó?

Pausa. El organismo que dirige Jerome Powell frenó la caída de la tasa de interés y no prevé aumentos en la misma durante 2020. 

Pausa. El organismo que dirige Jerome Powell frenó la caída de la tasa de interés y no prevé aumentos en la misma durante 2020. 

Periodista: Última reunión del año. La Fed cerró el marcador de 2019. No tocó las tasas. Y promete mantenerse de brazos cruzados el año próximo.¿Hubo sorpresas? A juzgar por la reacción de los mercados, sí. ¿Por qué? ¿Dónde estuvo el guiño favorable que no lo advierto?

Gordon Gekko: Es una Fed muy asertiva. Y cambió la hoja de ruta prevista para las tasas de interés. Hacia abajo y de forma contundente.

P.: Sin embargo, el mensaje que leo es claro. No se esperan nuevas reducciones de tasas de interés.

G.G.: La clave es que tampoco prevé aumentos para todo el año próximo.

P.: Entiendo. ¿La primera suba de tasas que aparece en escena recién lo haría en 2021?

G.G.: Correcto.

P.: ¿Varían mucho las proyecciones de tasa con respecto a las que el propio banco central había hecho en septiembre?

G.G.: Tal cual. La Fed mantiene la idea de una tasa de equilibrio de 2,5% en el largo plazo. Pero no vamos a llegar a ese umbral antes de 2023 (como mínimo, podría demandar más tiempo aún).

P.: El techo de fed funds, a mitad de año, era precisamente dicho nivel. ¿O me equivoco?

G.G.: Así era. Después de tres recortes consecutivos, el rango actual es 1,5% - 1,75%. La mediana de las estimaciones de los gobernadores y presidentes de distrito se ubica hoy en el centro de dicho rango – 1,6% - y se preservaría allí hasta fines de 2020. Tres meses atrás, los funcionarios pensaban que 1,90% era un valor más conveniente para ejecutar la política monetaria.

P.: No parece demasiada modificación…

G.G.: La magnitud equivale a una baja de tasas y media (de un cuarto de punto por unidad). Ni más ni menos. Pero la brecha no se comprime tampoco en los siguientes dos años. En consecuencia, la tasa corta cerraría diciembre de 2021 en 1,9% y diciembre de 2022 en 2,1% (en vez de 2,1% y 2,4%, respectivamente).

P.: Estamos hablando siempre de proyecciones escritas en un papel.

G.G.: La realidad puede imponer otros puntos de vista. Desde ya. Pero la visión a priori importa. Y mucho.

P.: La Fed de Powell nos dice que rebaja un escalón todo el espectro de tasas cortas para el período que va desde hoy hasta fines de 2022.

G.G.: Eso dice, pero no es lo único. El contexto en el que lo afirma también es relevante. El banco central mantiene las proyecciones de crecimiento del PBI de los Estados Unidos para dicho período.

P.: ¿No hay un quid pro quo? ¿No baja las tasas que avizora porque intuya una economía más débil?

G.G.: Por el contrario, ve un mercado de trabajo con una tasa de desempleo en 3,7% a fines de 2022 (la última lectura mensual, hoy, es de 3,5%) y no de 3,9% como había considerado en septiembre.

P.: Se diría que es el mejor de los mundos. A menos que la inflación nos arruine la velada.

G.G.: Tampoco. No modificó un ápice los números de inflación. Es más, la Fed volvería a satisfacer su objetivo de inflación de 2% en 2021 (y repetiría en 2022). Recordemos que hace años que ello no se logra porque los precios carecen del vigor necesario.

P.: Es el mejor de los mundos. Comprendo la buena recepción que le dio la Bolsa, primero, al comunicado oficial, y, luego, a la conferencia de prensa del chairman Powell.

G.G.: Wall Street podría decir yo lo vi primero.

P.: Powell podría replicarle que él lo hizo posible. ¿O no? Las tres reducciones de tasas no fueron en vano.

G.G.: ¿A qué pelear con la Fed? Si es tu amiga.

P.: ¿Qué más se podría pedir?

G.G.: Que Trump no lo arruine.

P.: Es en su propio interés conservarlo. La economía a punto caramelo. El mercado de trabajo rozagante. La inflación domada. Y la Fed atenta, pero calma, y lejos de cualquier gesto agresivo.

G.G.: Es así, pero a veces da la impresión de que se olvida. O lo relativiza. Y hay que darle un ansiolítico a su asesor de comercio, Peter Navarro.

P.: En septiembre, cuando el banco central bajó las tasas por segunda vez, y el techo era de 2%, vimos como las tasas de los repos (pases) se disparaban fuera de control. Nos comentó entonces que llegaron a rozar 10%. Se acerca fin de año, el banco central inyectó más de 300 mil millones de dólares extra (en forma neta), y las filtraciones no se suturan. Las tasas de los repos, otra vez, calientan motores. ¿No estamos frente a un problema más serio que lo que se quiere aceptar?

G.G.: Es un problema importante. De diseño regulatorio e incentivos inadecuados, en mi modesta opinión. Si uno lee el diagnóstico que hizo el Banco de Basilea, lo confirma. No es insoluble, por supuesto, pero mantener una canilla abierta para que el sistema no se torne ilíquido no está a la altura de una arquitectura del siglo XXI. Pero esa es la receta de la Fed para pasar fin de año. Diría que más que una canilla hará falta una muy buena cisterna.

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