13 de mayo 2020 - 00:00

Diálogos de Wall Street

Nunca hubo una brecha tan grande entre la Bolsa y la economía. ¿A quién creerle?

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Periodista: ¿Estamos en un nuevo mercado bull o es una trampa bear? ¿Dejamos atrás lo peor? Nos pasamos abril debatiendo el tema. Y la discusión no se puede cerrar, y se renueva.

Gordon Gekko: A precios más altos, y a más bajos niveles de empleo y actividad.

P.: ¿Quién lidera Wall Street o Main Street? ¿Las finanzas o la economía real? ¿A quién creerle?

G.G.: La Bolsa está 30% arriba de los mínimos de marzo. La economía, según el último pronóstico en tiempo real de la Fed de Nueva York, caerá 31% en el trimestre que terminará en junio.

P.: Una brecha tan grande no se registró nunca.

G.G.: Vimos muchas veces mercados financieros volando 30% o más. Pero nunca a la economía caerse así, en seco, tanto y de un solo golpe. Me temo que no podremos copiarnos del pasado para contestar con acierto. De movida, la catástrofe que parecía cantada –la que tenía el destino escrito como una roca atada al cuello– faltó a la cita. No sólo no hay una crisis financiera sino que tampoco ocurrió el crac de los mercados de las economías emergentes. Y la salida masiva de capitales hasta fines de marzo fue récord, era una muerte anunciada por altavoces, la extremaunción.

P.: ¿La liquidez todo lo arregla?

G.G.: Es obvio que no. Pero en los emergentes la iliquidez ya estaba instalada como tendencia rampante.

P.: La Fed comenzará hoy a comprar deuda corporativa. Esa decisión fue la que cambió el destino. Estabilizar los bonos y aplacar la volatilidad fue el punto de partida de la recuperación. Y bastó con el anuncio, no hizo falta esperar a que se ejecutara.

G.G.: No hay dudas. Pero la Fed no va a comprar deuda emergente. De eso tampoco hay dudas.

P.: ¿De dónde salieron los compradores?

G.G.: No estaban en las proyecciones de nadie. Quién en su sano juicio hubiera pensado que se irían a atropellar por comprar papeles de países golpeados por la pandemia, sus ingresos arrasados por la caída de los precios de los commodities, el recorte de las remesas y el turismo; que están fuera de los planes de salvamento oficiales, y a la intemperie. Y sin embargo se zafó del choque frontal. La financiación fluye a tasas bajas.

P.: Estas circunstancias explican la bonanza financiera, pero no cierran la discusión. El daño real existe, y el entusiasmo de los compradores podría ser un error de apreciación monumental.

G.G.: Sobre todo porque la convivencia con la enfermedad tiene todos los visos de prolongarse en el horizonte. Este sprint milagroso no estaba en los cálculos pero la carrera sigue siendo de resistencia. Y a los problemas de solvencia habrá que tratarlos, no se va a poder regarlos con liquidez y esperar que rápido surjan los brotes verdes que tapen todo.

P.: ¿Dónde están los defaults y las quiebras que uno asocia con un momento así? ¿Cuánto tiempo se los puede mantener en sala de espera?

G.G.: Hay muchas firmas anotadas para reestructurar sus deudas bajo el paraguas del Capítulo 11. J.Crew, Frontier Communications, Aldo Group, Neiman Marcus, Gold´s Gym, Dean & Deluca, True Religion. Otros están en eso como JC Penney. Fuera de EE.UU., Debenhams, Flybe, Virgin Australia, Avianca. Son sólo la punta del iceberg.

P.: Falta un gran jugador que le dé nombre a la crisis como pasó con Lehman.

G.G.: Si es muy grande quizás sea rescatado por el Tesoro. Pero un alud de pequeñas y medianas firmas puede ser tan dañino como un mastodonte. Lo que sí es cierto, y alienta a la Bolsa, es que esta bonanza financiera permitió restañar heridas y ganar tiempo. La posición de liquidez se recompuso, ya sea accediendo a líneas de mercado o a través de bancos. Otras firmas han hecho arreglos privados con sus acreedores y obtenido mejores condiciones. ¿Ya pasó lo peor? Tampoco. La pulseada se prolonga. Se aplanó la curva de nuevos casos, pero el Covid-19 sigue al acecho. Salir de la cuarentena alienta expectativas de más actividad, pero significa bajar la guardia y exponerse a una segunda oleada de contagios que podría ser, para los sectores más afectados, el golpe de nocaut.

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