Diálogos de Wall Street

Economía

Créase o no, la Bolsa conserva su pólvora intacta. Y los que le apuestan en contra muerden el polvo. No hay vacuna contra el Covid-19, pero tampoco contra la dinámica del dúo Powell-Mnuchin, nos dice Gordon Gekko.

Periodista: La Bolsa no sufre de vértigo. No pierde el sueño aunque la realidad sea una pesadilla. Y tiene la chispa encendida para volar más alto. Un laboratorio, Moderna, anuncia progresos en los ensayos de una vacuna y el Dow Jones se dispara mil puntos en alza.

Gordon Gekko: Y al día siguiente, resulta que la información que proveyó es insuficiente, no mucho más que una gacetilla de prensa, y el mismo Dow cae, pero devuelve apenas 150 puntos.

P.: Wall Street quiere creer.

G.G.: No lo discuto.

P.: Quizás el anuncio de una propuesta conjunta, por parte de Angela Merkel y Emmanuel Macron, que ampliaría el presupuesto de la Unión Europea en 500 mil millones de euros para combatir la pandemia haya sido otro aliciente.

G.G.: Es un signo de buen diálogo franco-germano, que es un ingrediente imprescindible para movilizar a la Unión Europea, pero no va más allá. No mueve el amperímetro. Les sirvió a los bonos italianos para achicar tasa y el diferencial con sus pares. Punto. Estamos lejos de un acuerdo -se ofrecen avales, los países quieren préstamos y no sólo garantías- y el monto que se discute desde abril es seis veces más elevado.

P.: O sea, que la Bolsa trepa con ganas, pero sin más nuevos fundamentos que dudosas afirmaciones de avances médicos. Ya nos ocurrió con una droga -el remdesivir-, que pasó algunas pruebas en un país pero fracasó en China, y ahora se repite gracias a una todavía más incierta vacuna.

G.G.: No vamos a ir muy lejos por este camino si la medicina no arrima un tratamiento, o una prevención, probadamente eficaz. Yo diría que la principal razón detrás de una suba, que se sostiene en el tiempo, hay que buscarla por otro lado. La cobertura de posiciones cortas -acciones vendidas “de aire” (tomadas en préstamo)- fue el motor oculto detrás del salto del lunes. No todos los inversores están convencidos de la viabilidad de una Bolsa tan firme junto con una realidad tambaleante.

P.: La pulseada entre la Fed y los “hedge funds” (fondos de cobertura) continúa vigente.

G.G.: Los fondos no dan el brazo a torcer. La semana pasada volvieron a incrementar fuerte los “cortos” en Chicago.

P.: Es curioso que los fondos de cobertura sean los que están en descubierto. Y de forma persistente.

G.G.: Hay muchos fondos long /short (largos en algunos activos / cortos en otros) teniendo que comprar acciones para nivelarse y acotar pérdidas. No me parece extraña la apuesta en contra ni que se mantenga tenaz. La realidad es penosa. Destruir 36 millones de empleos es dantesco, y la tendencia no cesa. Lo curioso es la fortaleza sostenida de los mercados.

P.: El refrán, muy conocido, aconseja no pelearse con la Fed.

G.G.: Sucede que hasta el propio Jay Powell abrió el paraguas la semana pasada. Dijo que los precios de los activos eran susceptibles de sufrir una caída si la pandemia, y la recesión, se extendían más de lo pensado. Sonó como una advertencia para sosegar a inversores exuberantes.

P.: Por eso, los hedge funds habrán recargado su munición.

G.: En “60 Minutos”, el domingo por la noche, Powell fue más constructivo. Dijo lo mismo, pero fue amigable, sin ninguna dosis de cizaña. Ya era tarde. Y la noticia de la “falsa vacuna” los vacunó. Así son los mercados. Así opera el proceso de descubrir precios. Es prueba y error. Y los errores se pueden pagar caro.

P.: Powell y el secretario del Tesoro, Stephen Mnuchin, desfilan en estos momentos por el Senado. Powell avisó que todos los programas especiales estarán funcionando para fin de mes. Y Mnuchin no dejó dudas cuando dijo que el Tesoro, y la Fed, según agregó, están dispuestos a soportar pérdidas en aras de estabilizar la situación de la economía. ¿Es música para la Bolsa, no cree?

G.G.: Veremos cuando ocurran esos quebrantos y haya que soportar la letra y no sólo tararearla. El accionar del dúo dinámico -Powell & Mnuchin- es el mejor garante que tiene el rally, pero no se le pueden pedir milagros. Lo que Powell le pide a Mnuchin, y ambos al Congreso, es más munición fiscal preventiva para achicar daños. Y la Bolsa cuenta con un okey, y con eso se arregla.

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