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26 de octubre 2022 - 00:00

Diálogos de Wall Street

Al mal tiempo, buena cara. ¿Qué anticipa la Bolsa, Gekko? ¿Lo peor ya pasó? ¿La Fed se pone de su lado?

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Periodista: ¿De dónde saca fuerzas la Bolsa? Desde que la Fed aprieta las clavijas, en enero, nunca se mostró más sólida que los bonos. Y ahora que estuvieron contra las cuerdas, la Bolsa se separó por completo y se abrió camino en soledad hacia arriba. ¿Es un nuevo rally accionario?

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Gordon Gekko: No impresiona tanto lo que corrió como las condiciones muy adversas en las que desplegó el avance. Como rally es incipiente, pero trae muchas ganas. Y consiguió adhesiones interesantes; uno diría que viene patrocinado por algunos de los “bears” más renombrados.

P.: No se sabía bien adónde podía terminar la suba de las tasas largas –llegaron a cruzar el umbral de 4,30% a diez años– y la Bolsa, lejos de hundirse, pugnaba por trepar. ¿No es un rasgo que lo diferencia de los anteriores avances, que siempre partieron de una base de turbulencia en descenso y con los bonos haciendo pie primero?

G.G.: ¿Esta vez es diferente? No hay dos rallies iguales y mucho menos cinco. Los cuatro anteriores fracasaron, el quinto está por verse. Esa es la principal diferencia. Pero sí hay una segunda, que es importante. Nada se temía más que un mal número de inflación de septiembre, así fue y ahí comenzó la aventura. Totalmente a contramano. Pero no de la psicología, que eso es bastante común, sino de la data contante y sonante. De la data que es crucial. Y sumo lo que usted dijo, los bonos se destruyeron y la Bolsa sacó claro provecho. Por eso mismo, cabe prestarle atención.

P.: La quinta suba, ¿es la vencida?

G.G.: No lo sabemos. No hay límite en el número de intentos. Y todavía hay que maniatar a la inflación de servicios. Tarea fácil, a esta altura, no va a ser.

P.: Tampoco es misión imposible.

G.G.: Desde ya. Si cayeron los precios de la energía cuando sabemos que no se podrá contar con la energía de Rusia. Y si el anuncio de la Opep + de un recorte de 2 millones de barriles diarios no los levanta. Si están cayendo los precios de los inmuebles a nivel nacional en EE.UU. por segunda lectura trimestral consecutiva y a una velocidad nunca vista. Son mermas de precios nominales, ocurre en las 20 áreas metropolitanas principales del país, y están medidas con rezago. Caen también los alquileres. Existen precios más rígidos que otros pero no hay ninguno que no pueda bajar. La receta es conocida. Y se la está aplicando. Hay que insistir, no se precisa inventar nada.

P.: Es un desafío, porque la reacción bursátil es del tipo “lo peor ya pasó”, y tal vez no sea así, pero la Fed parece haberle hecho un guiño favorable. Dejó saber que se perfila un debate en su seno sobre el rigor que deberá ejercer la política monetaria de ahora en más.

G.G.: ¿Se tercerizó la “forward guidance”? La novedad de la comunicación apareció primero como una especie de off the record, camuflado, que no se reconoce como tal. Y más tarde, Mary Daly, de la Fed de San Francisco, le dio entidad. Puede que haya llegado el momento de comenzar a discutir una desaceleración de la suba de tasas, dijo. Eso sí, después de los 75 puntos base de vacunación del 2 de noviembre.

P.: Quizá no sea prolijo. Como James Bullard, de la Fed de St. Louis, exponiendo en una reunión cerrada organizada por Citigroup. La cuestión es que la Bolsa anticipa, y lo que adelantó fue el posible cambio de actitud del banco central. La zozobra de los bonos quizás le facilitó la intuición.

G.G.: ¿Hasta acá llegó el espíritu de Jackson Hole? Allí, Powell prometió que iba a ajustar más, y por más tiempo. Y avisó que sería doloroso. ¿Ya está? La realidad nos dijo poco después otra cosa, que la inflación era más recalcitrante que lo estimado. Pese a que el apretón que se aplicó desde enero no tiene parangón desde la era Volcker, el fenómeno subyacente de inflación no se calmó, y todavía sigue en expansión.

P.: La Fed debe insistir, su trabajo no está terminado, pero puede moderar el calibre de sus intervenciones.

G.G.: Medio punto de aumento en diciembre es lo que vaticinan los futuros de fed funds.

P.: ¿Existe el riesgo de que se malinterprete la intención de la Fed? Quizás que se la considere como falta de voluntad para cumplir con su cometido, sobre todo, si la economía no consigue evitar una recesión.

G.G.: El último mes, el diferencial de inflación a diez años, implícito en los bonos del Tesoro, subió 20 puntos base. La Fed tiene margen de maniobra para modificar su política pero no querrá alentar un aumento de las expectativas de inflación. Ese es el límite.

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