28 de enero 2015 - 00:00

A los 78 murió ayer Joe Rigoli

Joe Rigoli hizo cientos de papeles en la comedia y la TV, pero su mayor fama se la dio la crítica a la burocracia y la corrupción de “El arbolito”.
Joe Rigoli hizo cientos de papeles en la comedia y la TV, pero su mayor fama se la dio la crítica a la burocracia y la corrupción de “El arbolito”.
Muchos lo recordarán por el trámite del arbolito, celebrado esquicio del programa "La tuerca", donde el pobre quería plantar un arbolito en la vereda de su casa, pero el inspector Tino Pascali se lo impedía con crecientes requerimientos burocráticos, mientras dejaba pasar los trámites ilegales de alguien "de arriba", el Gurruchaga de Julio López.

Otros, por Coquito, el novio de Marilina Ross en "La nena". O "El novicio rebelde", que fue su único protagónico en el cine. Los españoles, por Felipito Tacatún y el terco "Yo sigo" con que acompañaba el relato de sus desgracias. Ayer de madrugada, en la Mar del Plata donde empezó a triunfar tantos años atrás, murió Joe Rigoli. Su cuerpo enfermo no siguió más.

Nacido Jorge Alberto Ripoli en un conventillo porteño el 5 de noviembre de 1936, empezó de peón de circo, ahí se hizo payaso, y en San Lorenzo, por un error de imprenta en los volantes, se convirtió en Rigoli. Un verano entró al Canal 8 de Mar del Plata y pasó a encabezar el programa "¿Qué sabe usted de cine?". Animador de boites, Marty Cossens lo llevó al "Casino Philips" de Canal 13, donde Goar Mestre le dio el nombre definitivo: Joe Rigoli. A partir de ahí, explotando cierta similitud con Jerry Lewis, vinieron las temporadas con Pepe Biondi, Osvaldo Miranda y Marilina Ross, el libretista César Bruto, Guido Gorgatti y Tono Andreu, y muchos otros buenos comediantes, los éxitos en RTVE, la fortuna desperdiciada, el refugio en La Casa del Teatro, las apariciones recientes, esporádicas, en "Los Libonatti" y "Casados con hijos", la película final, "El ratón Pérez", no mucho más.

Tuvo amores: Jorgelina Aranda, Susana Mayo, con quien se fue a España, Marissé Vernet, con quien vivió en Francia, una diseñadora de modas que lo hizo padre, una abogada, más tarde la venezolana Azabache, que le hizo juicio. Tuvo grandes épocas, donde regalaba autos, y épocas menos glamorosas en que vivió de prestado, gracias al amor de los amigos y los viejos espectadores (la última, ayudado por un capo de los trapitos marplatenses). Dejó hijos, varios proyectos, fantasías, lindos recuerdos y una frase optimista: "Todo lo que se paga con plata es barato".

Paraná Sendrós

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