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Absatz: “El varón no hace unbuen papel en las telenovelas”
Periodista, ensayista y novelista, la autora de “Mujeres peligrosas” vuelve con “Las mil y una telenovelas” a analizar un género muy codificado, difícil de ‘transgredir’, y lanza nuevas provocaciones.
Absatz. “A nadie le gusta el sexo, y ahora que está todo permitido no hay muchas ganas. Es una necesidad contemporánea y no un legítimo deseo”.
C.A.: Lo que digo es que a la mujer le cuesta erotizarse con un hombre al que no le tiene un poquito de miedo. Cito a Kundera: "la mujer solo puede ser feliz con un misógino". Ese es el hombre que le gusta Un muy buen ejemplo: "Las mil y una noches". El galán es un terrible misógino y ella muere por él. La fantasía es que no quiere a ninguna mujer, sólo a mí. Y es efectivamente lo que ocurrió en esa telenovela. El papel del varón es muy triste, es un tarado, un ser manipulado por su madre, por su novia o su esposa. Siempre quiere estar en otro lado pero no puede porque las circunstancias se lo impiden, por la promesa que le hizo a la madre en su lecho de muerte, porque su esposa justo queda embarazada. Rara vez hace lo que él quiere. Encima la corrección política reventó el lenguaje con eufemismos y mariconadas. No es gran papel el del varón en las telenovelas; la heroína es ella, salvo que se llame Rolando Rivas.
P.: ¿Qué piensa del éxito de la telenovelas turcas, las brasileñas que llegan al extremo de "Llámame Bruna" con la adolescente de clase media alta que elige ser prostituta?
C.A.: Las telenovelas extranjeras, que acá los críticos llaman "latas", son muy buenas, mejores que las nuestras, por eso tienen éxito. Hacen telenovelas en sentido estricto. Acá las telenovelas tienen el esquema de la historieta, son horizontales, no hay una historia con un enigma que finalmente se resuelve. Tienen éxito, las que tienen éxito, porque a la gente le encanta ver a los actores. En cuanto hasta donde se puede llegar, en 1986 "Venganza de mujer", comienza con la protagonista (Luisa Kuliok) que vive en un rancho y es violada por cuatro hombres, entre ellos el que será el coprotagonista (Raúl Taibo). Todavía me pregunto como se permitió entonces,
P.: ¿Cómo surge "Las mil y una telenovelas"?
C.A.: Mi editora me pidió un libro porque el otro ya tenía veinte años. No, no tengo nada nuevo para decir. Pero vi "Avenida Brasil". Llamé a Paula Pérez Alonso y le dije: lo hago. En el libro anterior había utilizado la teoría de Todorov para el análisis de lo maravilloso, género donde están los cuentos de hadas, donde hay un pacto con el lector para creer en las cosas maravillosas que se cuentan, como en el espejo que habla con la reina. Yo puse a la telenovela en ese género, la cenicienta que se vuelve princesa. En "Avenida Brasil" la nena, en vez de ser abandonada en un bosque, lo es en un basural. Es el cuento de hadas trasladado a la actualidad. A partir de ahí el pacto con el espectador se cumple a la perfección. Empecé a ver más, y descubrí que había nuevas cosas para decir.
P.: ¿Ahora que está escribiendo?
C.A.: Columnas periodísticas. Y estoy leyendo novelas de Ishiguro, McEwan, Barnes, ¿cómo escribir después de eso? Bueno, mi hija me dio una idea de algo sobre lo que podría escribir: sobre la belleza, en qué consiste y cómo se logra.


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