El fiscal que lleva el caso fue el encargado de anunciar que la investigación indica que el copiloto hizo estrellar el avión de manera intencional. La Policía allanó la vivienda de Lubitz en Alemania y la de sus padres.
Marsella - La investigación de la catástrofe de la aerolínea alemana Germanwings dio ayer un trascendental giro cuando la fiscalía de Marsella aseguró que el copiloto estrelló deliberadamente el avión con otras 149 personas a bordo en los Alpes franceses.
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"Creemos que el copiloto quiso destruir el avión voluntariamente", declaró el fiscal Brice Robin en Marsella. El copiloto fue identificado como Andreas Lubitz, de 28 años.
Aún no hay indicios de que se trate de un acto terrorista, según coincidieron los investigadores y las autoridades alemanas. "No hay un trasfondo ni motivación terroristas", aseguró por su parte el ministro alemán del Interior, Thomas de Maizière. Robin dijo que el hecho parecía suicida, pero que todavía no podía caracterizarse como tal cuando causó tantas otras víctimas.
"Ni en nuestras peores pesadillas hubiéramos podido imaginarnos una tragedia así", afirmó en Colonia el presidente de Lufthansa, Carsten Spohr.
"Esto supera todo lo imaginable", señaló la canciller alemana Angela Merkel en Berlín, en su primera reacción a la noticia. Las inquietantes revelaciones de la fiscalía francesa hacen que el caso gire "sobre una nueva dimensión sencillamente inconcebible", añadió.
Mientras tanto las familias de las víctimas llegaron ayer al lugar del accidente en Seyne-Les-Alpes tras someterse a las pruebas de ADN para efectuar las comparaciones con los restos recuperados del avión, operación indispensable para la identificación de los cadáveres.
Cientos de personas, entre las cuales los familiares del mismo Lubitz, llegaron a Marsella ayer a la mañana sin conocer todavía las conclusiones a las que había llegado el fiscal encargado del caso. Los familiares de Lubitz fueron después separados de los demás y puestos bajo protección de la Policía francesa por temor a que fueran agredidos.
Mientras tanto, al resto de los familiares se les comunicó la horrorosa conclusión: "El copiloto quiso voluntariamente destruir el avión", les dijo en ese momento el fiscal, haciendo una reconstrucción detallada, en nombre de esa transparencia solicitada por el presidente François Hollande que había prometido aclarar "toda la verdad" a las familias de las víctimas.
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