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Aprobó Repsol acuerdo por YPF; negociarán un bono a 10 años
Texto del comunicado que elaboró Repsol al cabo de la reunión de directorio. Allí, además de informarse sobre la aceptación del principio de acuerdo con YPF, se deja sentada la posición de la mexicana Pemex, en contra de la conducción de Antoni Brufau.
Esto implica, en cualquiera de sus términos finales de negociación entre la administración de Cristina de Kirchner y Repsol, que será el próximo Gobierno, que asumirá en diciembre de 2015, el que deberá comenzar a pagar esta deuda fruto de la renacionalización de YPF. De todas maneras, la estrategia de la compañía que maneja Miguel Galuccio es que para 2016 la situación financiera de la petrolera argentina sea óptima y que con su propio desarrollo aporte los fondos necesarios para liquidar el pasivo.
Si finalmente las partes aprueban lo que se negociará en las próximas horas, Repsol se comprometerá además a retirar inmediatamente todas las causas abiertas en cualquier tribunal del mundo, incluyendo el reclamo ante el CIADI por unos u$s 10.000 millones, y otras presentaciones en Bruselas (en los tribunales continentales de la Unión Europea), París y Nueva York. Tampoco habrá juicios posteriores, con lo que el conflicto quedaría definitivamernte saldado, a excepción, obviamente, que alguna de las partes no cumpla lo pactado. No es un criterio menor, todas las crónicas de ayer provenientes de medios españoles mencionaban que la Argentina es un país que defaulteó su deuda en 2001 y que aún mantiene juicios con los fondos buitre.
La posibilidad de terminar de negociar la forma en que la Argentina pagará la deuda generada por la operación de abril de 2012, fue lo que finalmente el Consejo de Dirección de Repsol aprobó ayer por unanimidad. El encuentro sirvió además para confirmar el apoyo de la petrolera mexicana Pemex al Gobierno argentino y el abierto enfrentamiento que esta compañía (accionista en un 9,34%) mantiene con la conducción de Repsol encabezada por Antoni Brufau, al punto de dejar expresado explícitamente en un comunicado final su desacuerdo con la conducción de la empresa.
Para ayudar a definir la operación, la petrolera española aprobó además la contratación del Deustche Bank; una entidad que es vieja conocida de la Argentina ya que fue uno de los tres bancos (los otros fueron el Barclays y el Citigroup) que intervino en el segundo llamado para reestructurar la deuda en default.
La reunión de ayer en Madrid comenzó puntualmente a las 14 y la discusión duró hasta pasadas las 20. Hubo asistencia perfecta, salvo una excepción importante: el presidente de CaixaBank, Isidro Fainé, posiblemente el artífice clave del acuerdo con YPF luego de haberse reunido desde marzo cuatro veces con Cristina de Kirchner. Fainé, de viaje por negocios en Hong Kong, delegó su voto en Brufau, precisamente quien menos quería avalar las negociaciones y proponía continuar litigando por el mundo contra el país. Estuvieron además Manuel Manrique como vicepresidente segundo y en representación de Sacyr; los consejeros Ángel Durández, Artur Carulla, Luis Carlos Croissier, Paulina Neato, Javier Echenique, Mario Fernández, María Isabel Gabarró, José Manuel Loureda, Juan María Nin, Arturo Henríquez (Pemex), Henri Philippe, René Dahan (Temasek) y Luis Suárez de Lezo. Las explicaciones, y la conveniencia del acuerdo con la Argentina, lo dieron tres altos directivos de Repsol que estuvieron en las conversaciones de Buenos Aires del lunes pasado: Nemesio Fernández- Cuesta, Luis Cañas y Miguel Klingerber.


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