17 de abril 2014 - 00:00

Arrancó raid electoral de jueces (Lorenzetti, clave)

El juez de la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia Javier Leal de Ibarra fue electo como nuevo titular de la junta que agrupa a los presidentes de las cámaras federales de todo el país. Fue el primer test electoral del año en el ámbito de los magistrados y dejó como ganador a un integrante de la lista Celeste, de estilo progresista. La elección de Leal de Ibarra fue el resultado de largas negociaciones, algunas seguidas de cerca por la Corte Suprema. En segundo lugar quedó el camarista Marcos Grabivker y, en tercero, el cordobés Luis Rueda.

La elección debería haberse concretado el día de la apertura del año judicial, hace un mes y medio, pero la falta de consensos postergó la cita. Leal de Ibarra reemplaza a Gustavo Hornos, juez de la Casación Penal y que había llegado a la presidencia gracias a un perfil moderado.

La contienda entre Leal de Ibarra y Grabivker (que también juega en el grupo Celeste) fue dominada por cuestiones reglamentarias, ya que el primero aseguraba que al haber ocupado la presidencia en 2013 un juez de la Capital (Hornos), ahora le tocaba a uno del interior.

La demora en las definiciones les dio bríos a otros camaristas para improvisar candidatos y se llegó a imaginar al juez Martín Irurzun de la Cámara Federal porteña como posible número uno de ese club selecto que tiene acceso directo al presidente de la Corte.

Leal de Ibarra fue uno de los jueces que se manifestaron crítico de la reforma judicial que intentó el kirchnerismo el año pasado. Su elección fue bien vista en el cuarto piso de la calle Talcahuano, donde Gravibker era más bien resistido desde que circulaba por las tertulias judiciales explicando que el presidente de la junta de camaristas debía ser un hombre independiente de la Corte. En cambio, Leal de Ibarra logró adhesiones transmitiendo al resto de los camaristas su buena relación con Ricardo Lorenzetti.

Sin embargo, el desafío del nuevo presidente será el de recomponer la relación de toda la junta con Lorenzetti. El justice no tuvo una experiencia feliz el año pasado cuando se filtraron, mediante correos electrónicos, las conversaciones que se desarrollaban en las reuniones en que él participaba en medio de la tensión por la reforma que el Gobierno imaginaba para el Consejo de la Magistratura.

Salvo estos casos extremos -en los cuales la junta jugó un rol crucial para evitar una poda a las atribuciones cortesanas-, los requerimientos habituales de los camaristas para con la Corte suelen ser puntuales, referidos a pedidos para sus jurisdicciones con destino a la oficina del administrador del máximo tribunal, Héctor Marchi.

Hombre de pocas palabras, álter ego de Lorenzetti, la semana pasada se las ingenió para congregar en el aula magna de la Facultad de Derecho a todos los jueces federales de Comodoro Py -y a tres ministros de la Corte- para la presentación de su libro sobre las finanzas del Poder Judicial. Más que escuchar a un funcionario de la administración pública, por momentos los jueces se vieron frente a una especie de CEO que les explicó una metodología de trabajo que él dijo haber implementado en su paso por el municipio de Rafaela y por el Gobierno de Santa Fe. La fórmula no ofrece grandes misterios: cuentas con superávit y bajo endeudamiento.

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