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Atasca a Dilma un voto “no positivo”
El poder de las facciones disidentes de la coalición aliada quedó en evidencia en la noche del miércoles, cuando los líderes del oficialismo fracasaron en su intento de votar la ley general del Mundial de fútbol de Brasil 2014, cuya aprobación es exigida por la FIFA.
La votación del proyecto fue impedida por la salida masiva de diputados generada por un boicot iniciado por la oposición, pero que fue respaldado por legisladores oficialistas, incluso del principal socio del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), el centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB). «El Gobierno derrotó al Gobierno», festejó el líder del opositor partido Demócratas (DEM), Antonio Carlos Magalhaes Neto, quien aseguró que el boicot proseguirá hasta que el oficialismo defina una fecha para la votación del nuevo código forestal.
La presión es liderada por los diputados que representan los intereses de los terratenientes -la llamada «bancada ruralista», que reúne a 230 de los 513 integrantes de la Cámara baja-, y que fue responsable de la primera gran derrota legislativa de la administración de Rousseff, en mayo del año pasado.
En esa oportunidad, apoyados por el principal socio del Gobierno, el PMDB, los ruralistas lograron aprobar con 272 votos favorables una enmienda que concedió amnistía a todas las deforestaciones ilegales realizadas hasta julio de 2008, lo que generó protestas de ambientalistas.
Esta disposición, que además elimina la obligación de los terratenientes de recuperar áreas forestales destruidas ilegalmente, ha sido retirada del texto por el Senado, pero los ruralistas desean volver a incluirla en el código forestal durante la nueva votación en la Cámara de Diputados.
A las presiones de los ruralistas se suma la rebelión iniciada este mes en el seno del PMDB, cuyos diputados elaboraron un manifiesto en el que se quejaron de que el gobernante Partido de los Trabajadores (PT), de Rousseff, sostiene una relación «desigual e injusta» con el PMDB, que es el segundo más numeroso en la Cámara baja y es la mayor bancada en el Senado, con 18 representantes.
En un intento de frenar el motín entre los aliados, Rousseff cambió la semana pasada a los líderes de la bancada oficialista en las dos cámaras del Congreso. Pero el fracaso del intento de votar el miércoles la llamada «Ley 2.014» dejó en claro que la estrategia presidencial no logró el efecto esperado. Según el flamante líder del oficialismo en la Cámara de Diputados, Arlindo Chiniaglia, el Gobierno «difícilmente» aceptará votar el código forestal antes del proyecto de la «Ley 2.014».
El ministro brasileño del Deporte, Aldo Rebelo, quien en enero había prometido a la FIFA que la regulación de las garantías con miras al Mundial de Brasil (entre ellas la posibilidad de vender alcohol en los estadios, algo vedado hoy) sería aprobada por la Cámara baja y por el Senado al final de marzo, admitió ayer la posibilidad de que no se cumpla el plazo.
Agencia DPA


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