26 de mayo 2010 - 00:00

Audaz caminata con presidentes

Cristina de Kirchner, Luiz Inácio Lula da Silva, Néstor Kirchner, Sebastián Piñera y José Mujica, durante la caminata para cruzar desde la Casa de Gobierno hacia el Cabildo en medio de la multitud de Plaza de Mayo.
Cristina de Kirchner, Luiz Inácio Lula da Silva, Néstor Kirchner, Sebastián Piñera y José Mujica, durante la caminata para cruzar desde la Casa de Gobierno hacia el Cabildo en medio de la multitud de Plaza de Mayo.
No era para menos, y aunque es el estilo con que arrancaron los Kirchner (mezclarse con el público), llamó la atención que sin dudarlo la Presidente y un séquito de funcionarios, legisladores y extranjeros cruzaran ayer la Plaza de Mayo, desbordada de público como no lo imaginaba el Gobierno.

Terminó el discurso en la Casa Rosada y Cristina de Kirchner se enfundó en un tapado turquesa, una bufanda blanca a tono con su vestimenta y se dispuso al cruce cuando en ese momento se calculaba que la llenaban cerca de 60 mil personas, junto a los mandatarios visitantes, con la protección, claro, de un vallado dispuesto para evitar desbordes. Ese desafío que sin duda alteró a la custodia lo llevó adelante sin inconvenientes con esa escolta de privilegio que integraban -además de asistentes y custodia- su esposo Néstor Kirchner, Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Hugo Chávez (Venezuela), José Mujica (Uruguay), Evo Morales (Bolivia), Sebastián Piñera (Chile), Rafael Correa (Ecuador) y Fernando Lugo (Paraguay), además del ex mandatario de Honduras Manuel Zelaya y el titular de la Corte, Ricardo Lorenzetti, entre otros.

«Cristina, Cristina», «Viva Chávez», «Viva América Latina», le propinaba el público a la caravana que se detuvo ante el Cabildo -donde se proyectaron imágenes de la historia argentina- y luego siguió hasta un palco especialmente montado para ver el desfile central (ver nota aparte).

Al igual que la noche anterior sobre la fachada del Teatro Colón, el Cabildo fue pantalla para las imágenes 3D.

En la Plaza de Mayo la gente dejó en claro que el Bicentenario excedió la coyuntura política. Banderitas argentinas de plástico parecían ser la tarjeta de invitación, sobre todo en el caso de los chicos, que contagiaban su asombro al ver el juego de luces coloridas con que seducía el Cabildo a la espera del discurso presidencial.

A falta de carteles y banderas de agrupaciones y partidos políticos dominaron los colores celeste y blanco y gritos como «Viva la Patria». Sólo algunas pancartas peronistas, y otras con la cara del Che Guevara cerca del Cabildo se pudieron distinguir entre una multitud incalculable.

Las imágenes que más despertaron emociones del público en esa proyección fueron las de Juan Domingo Perón, seguido por silbidos con los dibujos que representaban el bombardeo del 55 y abucheos contra el régimen militar, que cerraron en aplausos con la asunción de Cristina de Kirchner.

La aglomeración fue tal que para poder ver la caravana de carrozas sobre la Diagonal Norte se demoró hasta más de 20 minutos de paciente caminata.

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