29 de junio 2023 - 00:00

Aun con menos emoción, Indiana Jones se deja el sombrero puesto

“El dial del destino”, quinta parte de la serie, no tiene el ritmo que le daba Spielberg pero se disfruta igualmente.

Indiana Jones. Harrison Ford en la última parte de sus aventuras.

Indiana Jones. Harrison Ford en la última parte de sus aventuras.

La despedida mundial de Indiana Jones no tiene la emoción que se esperaba, ni la precisión en los detalles, el ritmo y los toques humorísticos de Steven Spielberg, que aquí solo ejerce de coproductor ejecutivo. James Mangold no es lo mismo. Aun así, es una fiesta, con artistas y técnicos de primera, recursos que causan admiración y entusiasmo, y admiradores entusiastas y también levemente nostálgicos, recordando viejos tiempos de inusitado esplendor. Todo eso, envuelto en una música familiar, épica, y una explosión casi continua de fuegos y juegos atrapantes.

Vayamos por partes. Germania, 1944. Un tren a toda marcha lleva tesoros de otros pueblos al Führer, y en el tren pelean a muerte nuestro héroe, su antagonista, los esbirros, y el amigo del héroe. Tremendo despliegue de acción sin descanso y efectos especiales, pero no tantos digitales. En lo posible se usa la magia tradicional. Por ejemplo, la cara de Harrison Ford puede estar retocada digitalmente, pero el principal recurso para la ilusión es un doble, el imitador australiano Anthony Ingruber. Ahora, Nueva York, 1969, filmado con la iluminación propia de las películas de aquel tiempo. Ahí se yergue Ford de cuerpo entero, curtido por los años, encarnando al profesor Jones, que está hecho un viejo setentón en un departamento por debajo de sus méritos. Los vecinos no lo respetan, los alumnos de la Universidad no lo atienden, los colegas lo jubilan, el hijo murió en la guerra, la mujer lo dejó. Solo sintoniza con él una joven estudiosa que apareció de oyente. Cuidado con ella, y con otra gente que va apareciendo, y con la pieza arqueológica que ya estuvo a punto de perderse en el tren. Cuidado, empieza una persecución más loca y original que ninguna. De ahí sin escalas a Tánger, el Mediterráneo con sus anguilas, la costa siciliana con sus cuevas, las cuevas con sus secretos y tiros y peleas por todos lados y de ahí no diremos a dónde ni a qué época se desplaza la acción porque los lectores van a creer que nos estamos burlando. ¡Pero así lo decidieron los libretistas, entre ellos David Koepp, que encabezó el equipo de la anterior de Indiana, y de ahí retoma ciertas mañas!

Para unos este capítulo puede ser la culminación. Para otros, un disparate inexcusable. Igual es entretenido. Como sea, todo lo salva el epílogo, que calza justo, tiene su partecita de controlada emoción, y una evidencia: se viene el merecido descanso. ¿Pero también descansará su sombrero? Creemos que alguien más lo va a usar dentro de poco, o al menos eso es lo que la producción querría. Intérpretes, Harrison Ford, con 78 al momento del rodaje y 80 a partir del 13 de julio, Phoebe Walter-Bridge, en el rol de ahijada de fuertes puños, amplios conocimientos y moral discutible, el danés Mads Mikkelsen como un genio nazi dispuesto a enmendarle la plana a Hitler, el pibe de ascendencia brasilera Ethann Isidore, Karen Allen, todavía hermosa, John Rhys Davies de nuevo como Sallah el egipcio y de nuevo cantando lo mismo que en la primera película. Ah, la pieza arqueológica por la que tanto pelean esta vuelta existe de veras, es una calculadora mecánica armada para estudiar el movimiento de los cuerpos celestes, esa era su única función, y desde 1901 reposa bien segura en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas. El cine es el cine, ya se sabe.

3. “Indiana Jones y el dial del destino” (Indiana Jones and the Dial of Destiny, EE.UU., 2023). Dir.: J.Mangold. Int.: H. Ford, P. Walter-Bridge, M. Mikkelsen, E. Isidore.

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