Bajo impacto en papeles argentinos en Wall Street

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• LA EUROZONA, EN PELIGRO

 El cierre de los bancos griegos y el temor a una posible salida del euro tuvieron un impacto bajo en general en los mercados emergentes. Y los papeles argentinos no fueron la excepción. La jornada fue de menor a mayor. Los bancos argentinos en Wall Street, por ejemplo, caían más del 4%, pero terminaron perdiendo sólo el 2%. Y los bonos también arrancaron con una floja performance, pero después del mediodía fueron recuperando casi todo lo que habían caído.

El Bonar 24, por ejemplo, consiguió mantenerse por encima de u$s 97, tras perder un 0,3%. El rendimiento de este título se acerca al 10% anual en dólares, lo que complica los eventuales planes del Gobierno por salir a buscar financiamiento internacional. Incluso títulos más cortos, como el Boden 2017, no sólo no cayeron sino que lograron terminar con ganancias leves.

Impacto

El riesgo-país, sin embargo, subió un 4,75% hasta los 617 puntos básicos. Pero el motivo no fue el comportamiento de los títulos locales, sino de los bonos del Tesoro norteamericano. Como fueron el gran refugio de los inversores temerosos por la escalada griega, la suba del precio generó un automático descenso de la tasa de interés, hasta el 2,33% anual. La brecha en el rendimiento, por lo tanto, tuvo un aumento significativo.

La peor parte

Como era esperable, Europa se llevó la peor parte de la crisis en Grecia, con pérdidas que en algunos casos llegaron al 4%. En el caso de Wall Street, el arranque fue más promisorio, pero sobre el cierre se aceleraron las pérdidas: el Dow Jones, su principal indicador, terminó un 1,95% abajo y el NASDAQ cayó un 2,4%.

El impacto en los mercados globales fue significativo, aunque los inversores todavía siguen a la expectativa de cómo se desenvuelvan los acontecimientos en Grecia en los próximos días. Aún no está claro que los bonos argentinos ya hayan reflejado todas las noticias negativas que llegan desde el Viejo Continente. En realidad, tanto las acciones como los títulos venían golpeados desde la semana pasada ante la creciente incertidumbre que proporciona la etapa electoral, con lo que habían ido a contramano de la euforia que se había vivido en los mercados globales. Por lo tanto, tiene su lógica que ayer no se hubiera profundizado la caída.

En general, todos los bonos de países emergentes resistieron relativamente bien en un contexto de mayor volatilidad. Tampoco hubo impactos sensibles en lo que se refiere a las monedas: el real brasileño incluso se apreció levemente contra el dólar y terminó en 3,11 reales, cuando llegó a tocar los 3,14.

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