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Bajo protesta, PJ votó la reforma política modelo K
Alberto Balestrini, Alberto Pérez, Ariel Franetovich, Federico Scarabino
Con el retoque, las primarias bonaerenses deberán realizarse el mismo día que las nacionales. Un dato insólito -para algunos un «despropósito jurídico»- porque las generales podrían, sin embargo, realizarse en un turno distinto de las presidenciales de 2011.
El malestar del oficialismo, que primero sonó en privado, llegó al recinto cuando Federico Scarabino, vice del cuerpo, mano derecha de Alberto Balestrini y uno de los artífices del modelo original, pidió la palabra para expresar su disconformidad con los cambios introducidos en Diputados.
Un eufemismo: las modificaciones incorporadas a instancias del jefe de la Cámara baja, Horacio González, fueron por un pedido -léase mandato- expreso de Kirchner que reclamó que se incluya una cláusula para que las primarias provinciales se ensamblen con las nacionales.
Scarabino se amparó en la «disciplina partidaria» para votar, a desgano, el texto. En realidad, el senador transmitió la incomodidad del PJ por tener que corregir una ley que antes había sido consultada con Kirchner y había obtenido, además, el visto bueno.
En el paquete, capturados en el expediente general, hubo otros «regalos»: Diputados volteó el límite a las candidaturas testimoniales que había incorporado el Senado, quitó la alzada para la Junta Electoral y agregó un párrafo para crear doce bancas más.
Esos borrones, incorporados por Diputados, huelen a un pase de factura retroactivo: cuando Balestrini, Scarabino y el jefe del bloque del Senado, Osvaldo Goicoechea, impulsaron a las apuradas la reforma en el Senado, los diputados se quejaron de que no fueron consultados. Ese descuido se volcó en el proyecto que devolvió la Cámara baja.
Un párrafo aparte merece la creación de nuevas bancas, aventura que agregaron los diputados. Este diario lo anticipó ayer: Daniel Scioli vetará la ampliación de la Legislatura. Las otras reformas, al menos en las testimoniales, podrían correr la misma suerte.
El avance de la reforma política, con retoque K incluido, coronó la sumisión del peronismo a los designios -incluso contradictorios- del patagónico y destrabó, en simultáneo, el otro frente de tormenta, referido a la banca de Ariel Franetovich.
El ministro de Asuntos Agrarios, ex intendente de Chivilcoy y senador electo por la Cuarta Sección, del espacio político del ministro del Interior, Florencio Randazzo, se reunió ayer a la mañana con Scioli y el jefe de Gabinete bonaerense, Alberto Pérez, y planteó que pretendía seguir formando parte del gabinete, y el gobernador lo convocó para seguir como ministro.
Frente a eso, Franetovich decidió que mañana renunciará a su banca de senador, con lo que se cierra, al menos en lo formal, el conflicto en torno a la disputa desatada entre el ministro y Balestrini, a raíz del pedido de licencia a la banca para continuar como ministro.
De ese modo, el dirigente de Chivilcoy desiste de ser senador -en su lugar asumirá Élida Villa, esposa del intendente de Los Toldos, Juan Carlos Bartolleti, también randazzista.
El desenlace no llegó a tiempo, sin embargo, para que el Senado avance con la aprobación de los dos pliegos para el directorio del Banco Provincia que ocuparán el radical Diego Rodrigo -a quien ayer le aceptaron la renuncia como senador- y el contador personal de Scioli, ex ministro de Economía y ex titular de ARBA, Rafael Perelmiter.
La paz, a veces, tiene giros imprevistos: en el envión, se crearán otros dos directores, uno de los cuales será para un dirigente sugerido por el ARI de Elisa Carrió o el GEN de Margarita Stolbizer. La décima butaca -pasará de ocho a diez- será para otro peronista, que pretende imponer Balestrini.
Néstor lo hizo.


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