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Bernanke no fue culpable, pero no ayudó

Evidentemente, entre quienes venden mercado de una u otra manera, las ganas de una suba pueden más que la realidad de la baja. Decimos esto porque el máximo de la jornada se alcanzó poco antes de las 14.30, cuando el Promedio Industrial avanzaba más del 0,73%. A partir de ahí a medida que más cedían las acciones más iba creciendo el volumen negociado de manera que adelantar el resultado final era pura apuesta o una mera expresión de deseos. Al final las cosas se dieron como se dieron y de los grandes indicadores bursátiles sólo el Russell 2000 quedó del lado ganador, avanzando un 0,56% (lo que demuestra que los compradores de papeles chicos se mueven de manera y por motivos diferentes a los que optan por las blue chips).
Sería cómodo culpar al presidente de la Fed por el cierre negativo del mercado bursátil. Cómodo, pero no cierto, ya que sus declaraciones en Atlanta se difundieron después de las 15.30 y no aportaron nada nuevo. Como se esperaba dio a entender que a) la Fed no piensa subir por bastante tiempo, el costo de los préstamos que concede al sector bancario, b) no tiene en vista ningún nuevo plan de estímulo económico (por más que quisiera y tuviese el aval de los otros gobernadores de la Reserva, el precio político de hacerlo rozaría el suicidio), c) la suba de los precios y el incremento de la desocupación es por cuestiones circunstanciales que serán ampliamente superadas en los próximos meses y d) el tema de la debilidad del dólar no tiene nada que ver con él ni con la Fed. Es cierto, no lo podemos culpar de la baja, pero mucho menos lo podemos felicitar por lo que dijo que está haciendo.


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