19 de diciembre 2012 - 00:00

Bolsa: Miceli dura con la Policía en alegato previo a la sentencia

Felisa Miceli
Felisa Miceli
La defensa de Felisa Miceli expuso ayer su alegato en el juicio oral por supuesto encubrimiento que tendrá su sentencia el 27 de este mes. Los abogados criticaron el accionar de los policías que encontraron el dinero en el despacho del Ministerio de Economía, apuntaron contra el fiscal federal Guillermo Marijuan a cargo de la instrucción y, en un giro más dramático, sostuvieron que «terminaron con la carrera de una funcionaria que ninguna absolución podrá ya reparar».

Fue la audiencia en la cual Miceli se mostró más cómoda. Acompañada por un grupo heterogéneo (desde amigas de su edad hasta jóvenes militantes de las peñas políticas que la han sabido tener por animadora) que siguió la audiencia en el subsuelo de los tribunales de Retiro, se la vio relajada. Participó en distintas conversaciones en las cuales tocó desde temas cotidianos hasta críticas al sistema judicial.

Ingresó al Salón de Usos Múltiples de Comodoro Py veinte minutos después de la hora pautada y saludó, desde lejos, a los fiscales Marijuan y Fernando Arrigo. Éstos no correspondieron el saludo y desviaron la mirada.

El abogado defensor Eduardo Bonino Méndez, de clásico traje gris, se explayó con la vista fija en los jueces del Tribunal Oral Federal número 2. Con tono monocorde, sin expresar emoción alguna, intentó neutralizar las evidencias que los fiscales habían expuesto la semana pasada.

En cuanto a la inspección de la Brigada Anti Explosivos, en el Ministerio de Economía en 2007, el abogado sostuvo que los propios efectivos -señaló particularmente a Carlos Isaías y a Patricio Palo- habían destruido el acta original de la pesquisa, algo que los fiscales le imputan a Miceli. En ese momento, el letrado realizó una escenificación y partió en dos una hoja de papel blanco que guardó en su bolsillo. «En ningún momento del allanamiento los policías se contactaron con Miceli, no querían ser advertidos que estaban violando derechos de privacidad contemplados en la Constitución, quisieron dejar la escena que ellos querían que fuera», expresó.

El abogado recordó detalles históricos: contó que las inspecciones sorpresa en la cartera de Economía se habían instaurado desde la gestión de Alfredo Martínez de Hoz por temor a posibles atentados. Bonino Méndez no dejó de señalar que los policías se habían amparado en esa orden antigua para ingresar al despacho de Miceli. También recordó que Miguel Peirano, sucesor de Miceli, suspendió esa costumbre.

Otra estrategia fue intentar establecer que el paquete de 100 mil dólares hallado en el baño de la exministra no correspondía a un envase termosellado del Banco Central. Una tesis que contó con amplio respaldo durante la etapa testimonial y que los fiscales utilizaron para establecer la llamada «ruta del dinero» que, según dijeron, existía un desvío «maquillado» entre el banco y la cooperativa de Crédito Cuenca adonde, según entendieron, estaba destinado ese dinero.

«El fajo tenía sellos púrpuras que nadie reconoció y sólo había tres fajos para reconocer en el banco», establecieron los defensores. Al mismo tiempo, intentaron debilitar la declaración de los policías que habían sido citados a reconocer los fajos. Hablaron de olvidos y contradicciones.

Luego fue el turno de los fiscales. Sostuvieron que la investigación había estado «en su imaginación» y los acusó de haber realizado una pericia con «pruebas tergiversadas».

El TOF número 2 anunciará la sentencia del 27 de este mes. Miceli se retiró casi con un gesto de triunfo, la antítesis de la audiencia anterior, cuando los fiscales le pidieron cuatro años de prisión efectiva.

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