10 de junio 2010 - 00:00

Bueno: Obama pudo imponer severos castigos a Irán

En el momento de votar las sanciones, el representante turco en el Consejo, Ertugrul Apakan, y el ruso, Vitaly Churkin, lo hacen en sentido opuesto. Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia, China, México, Bosnia Herzegovi-na, Uganda, Gabón, Nigeria y Japón apoyaron las sanciones. Turquía y Brasil se opusieron, y el Líbano se abstuvo.
En el momento de votar las sanciones, el representante turco en el Consejo, Ertugrul Apakan, y el ruso, Vitaly Churkin, lo hacen en sentido opuesto. Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia, China, México, Bosnia Herzegovi- na, Uganda, Gabón, Nigeria y Japón apoyaron las sanciones. Turquía y Brasil se opusieron, y el Líbano se abstuvo.
Nueva York - El Consejo de Seguridad de la ONU, máximo organismo ejecutivo de esa institución, aprobó ayer severas sanciones contra Irán por la negativa del régimen a detener su inconsulto programa nuclear. Este paso significa un logro trascendente para la administración de Barack Obama, que sumó a sus objetivos, en esta ocasión, a Rusia y China, pero fue recibido con actitud provocadora por el presidente negacionista iraní, Mahmud Ahmadineyad, quien calificó la medida como proveniente de un grupo de «moscas molestas».

La Resolución 1.929, auspiciada por EE.UU. y con el apoyo de Rusia, China, Francia y el Reino Unido (todos ellos miembros permanentes y con derecho a veto del Consejo), fue aprobada además por siete de los integrantes rotativos del cuerpo, con el voto en contra de Brasil y Turquía y la abstención del Líbano (ver aparte).

Represalias

Los castigos endurecen el embargo de armas a Irán, al punto de que la teocracia sólo podrá abastecerse del mercado clandestino, y sanciona a 40 entidades locales, entre ellas varias vinculadas a la naviera estatal iraní y a la Guardia Revolucionaria. También refuerza el régimen de inspecciones a buques y aviones iraníes.

A su vez, se establecen nuevas restricciones a las operaciones de los bancos iraníes, al tiempo que se incrementa el escrutinio de las transacciones en el exterior de todas las entidades financieras del país.

No obstante, las represalias no incluyen la prohibición del comercio de petróleo de Irán, lo que hubiera ahogado severamente a la economía del país musulmán.

La embajadora estadounidense ante el organismo, Susan Rice, responsabilizó al régimen teocrático de «violar» sus compromisos con la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) e ignorar las anteriores resoluciones de Naciones Unidas al seguir enriqueciendo uranio. «El Consejo de Seguridad adoptó esta resolución con el objetivo de reiterar la necesidad de que Irán actúe y cumpla con sus obligaciones», señaló Rice tras la votación, además de subrayar que estas sanciones, que calificó de «inteligentes y precisas», no están dirigidas al pueblo iraní.

En ese marco, el embajador de Francia ante el organismo, Gérard Araud, denunció que «Irán ha desarrollado un programa nuclear clandestino durante 18 años», que incluye la fabricación de misiles capaces de llevar cabezas nucleares y una planta de enriquecimiento «oculta» cerca de la localidad de Qom, a 160 kilómetros de Teherán.

Luego de la votación, el presidente de EE.UU., Barack Obama, celebró que las nuevas sanciones le envían a Teherán un mensaje «inequívoco» para que renuncie a sus ambiciones atómicas. En declaraciones en la sala Este de la Casa Blanca, Obama afirmó que los castigos son los «más exhaustivos» que se han impuesto hasta el momento contra esa república islámica y cuentan con un «amplio apoyo internacional». No obstante, el mandatario demócrata agregó que las nuevas sanciones «no cierran la puerta a la diplomacia».

Advertencia

En respuesta, el ultra Ahmadineyad aseguró que Irán se mantendrá firme y continuará su desarrollo nuclear. «Estas resoluciones no valen un centavo para la nación iraní, son sólo pañuelos usados y deben ir a la basura. No son más que moscas molestas», afirmó a la agencia Isna desde Tayikistán, en el marco de una gira.

El mandatario había advertido que Irán no participaría en nuevas negociaciones sobre su programa nuclear si era sometido a sanciones. «Se equivocan si piensan que pueden esgrimir la amenaza de una resolución y después sentarse a negociar con nosotros. Eso no sucederá», había dicho Ahmadineyad, quien no obstante llamó a las potencias occidentales a aceptar el acuerdo entre Irán, Turquía y Brasil sobre un canje de combustible nuclear en territorio turco.

Según trascendió, varios miembros del consejo se habían tentado con apoyar la propuesta turco-brasileña, pero temieron que fuera una estrategia de Irán para ganar tiempo.

Esta resolución es el producto de largos meses de negociaciones en el seno del Consejo de Seguridad, en las que se suavizaron algunas medidas propuestas inicialmente por Washington y sus aliados occidentales. En particular, Pekín se aseguró de que las restricciones no afectaran a la industria petrolera iraní, de la que la economía china es uno de los mayores clientes.

Por ello, algunos observadores dudan de su capacidad para alterar la posición de Teherán, pero los partidarios de las sanciones reconocen en privado que no hay otra alternativa si se quiere evitar que Irán obtenga la bomba atómica.

Agencia EFE, AFP y DPA

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