El más reciente objetivo en su mira judicial data de una operación financiera buitre clásica. En septiembre de 2008 embistió en plena crisis económica y financiera mundial sobre varios mercados, incluyendo la experla blanca de la Unión Europea: Irlanda. Allí compró acciones de un banco a punto de quebrar, el Irish Bank Resolution Corporation (IBRC), pagando unos 5 millones de dólares a precio de remate por la mayoría de la entidad, a la espera de la confirmación sobre el rescate que se preparaba para que no cayera el mercado financiero de ese país.
Para peor, el fondo sólo depositó un millón de dólares por esa operación, ya que antes de hacer la segunda liquidación el rescate había sido concretado. Hasta allí, todo sería una gran ocasión, apostando a una quiebra que luego no ocurriría, llevando grandes diferencias.
El tema es que el banco nunca fue capitalizado por Singer, condición indispensable para que se concretara el aporte de dinero desde el Gobierno irlandés, con fondos de la propia UE y el FMI. Sólo hubo depósitos para los ahorristas, pero no para los accionistas. Singer esperó que el tiempo pactado por el rescate hubiera terminado (agosto de 2013) para comenzar a reclamar en tribunales norteamericanos. En definitiva él, como accionista mayoritario del banco, también merece el rescate. En concreto, exige unos u$s 75 millones, luego de haber pagado sólo un millón.
El Gobierno irlandés, que no quiere pagarle a Elliot (obviamente), anunció la semana pasada que "peleará vigorosamente" contra la embestida de Singer y que esperaba una "larga batalla judicial" en los tribunales irlandeses; una amenaza que al titular del fondo buitre poco alarma.
Pero no es la única actividad del millonario republicano de los últimos tiempos. En su mira buitre también hay un objetivo más cercano: el empresario brasileño Eike Batista. En algún momento, este hombre fue el sinónimo del crecimiento de la economía privada brasileña de fines del Gobierno de Fernando Enrique Cardoso y a comienzos del de Lula da Silva, a través de su grupo EBX, que avanzaba en áreas clave como petróleo, construcción, minería, servicios públicos e informática. Para 2012 ocupaba el séptimo puesto entre los empresarios más ricos del mundo, según la revista Forbes. Sin embargo, este año, por varios fracasos cruzados en sus apuestas petroleras, su patrimonio personal pasó de 34.500 a 6.100 millones de dólares; mientras que su empresa anunció un pasivo de u$s 3.600 millones y la imposibilidad de hacer frente a la liquidación de deuda en Nueva York por unos u$s 45 millones. El propio Guido Mantega, ministro de Hacienda de Dilma Rousseff, descartó cualquier posibilidad de salvataje y dejó al magnate a su suerte.
Batista, de 57 años, excampeón mundial de deportes náuticos, un playboy en su país y un precursor del "nuevo capitalismo brasileño que no se avergüenza de mostrar el dinero que se tiene", se enteró a través de varios operadores de Nueva York de una dura realidad: esos bonos están casi en su totalidad en poder de una de las casas de inversión de Paul Singer; que exige se le pague al contado la deuda de u$s 45 millones comprada a unos 12 millones días antes del default.
| @cburgueno |


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