Una grotesca estatua de Hillary Clinton apareció ayer en Nueva York y originó un revuelo por el intento de algunas personas de quitarla del lugar o de destruirla. La imagen representaba a la aspirante demócrata ligera de ropas y con pezuñas. Asomando detrás de ella, se veía una cabeza que, se supone, representaba a los banqueros de Wall Street. Fue instalada en el barrio de Bowling Green, en el sur de la isla de Manhattan. Semanas atrás, la polémica rodeó una estatua que ridiculizaba a Donald Trump.
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