25 de enero 2011 - 00:00

Cambio de último minuto para blindar la primaria radical

La interna abierta adelantada de la UCR apunta, según la lógica de Ricardo Alfonsín y de Ernesto Sanz, a cohesionar el partido y no esperar hasta el 14 de agosto para definir el candidato presidencial. Buscan así los radicales anticobistas quitarle ventaja al oficialismo, que ya tiene instalada a Cristina de Kirchner como candidata en campaña permanente. Sanz es señalado como el postulante de establishment con apoyo mediático, mientras Alfonsín surge como el candidato que impulsa un eje progresista junto al gobernador socialista Hermes Binner.

Cambio de estrategia

Pero el apuro radical aparece como un arma de doble filo, y el partido se vio obligado a desechar la convocatoria a una primaria cerrada sólo a afiliados. Sobre un padrón total de casi 3 millones de afiliados, el cálculo más optimista era que participarían sólo unos 80 mil radicales. En ese escenario, el ganador del duelo Alfonsín-Sanz saldría más debilitado que favorecido, con un exiguo caudal de votos que no alcanzaría para legitimarlo como un presidenciable para octubre. Por eso alfonsinistas y el sector de Sanz cambiaron de estrategia y se inclinaron por una interna abierta sobre la base del padrón nacional.

La convocatoria estará a cargo de Ángel Rozas, quien ya ocupó el máximo cargo ejecutivo en la UCR en el momento más difícil para el centenario partido: en 2001, reemplazó a Raúl Alfonsín como jefe radical y gestionó por dos períodos, durante los que debió hacer frente a la crisis partidaria que sobrevino a la caída del Gobierno de Fernando de la Rúa.

Dejá tu comentario