Charlas de quincho
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Festejo de diplomáticos por 40° aniversario del CARI aportó datos clave sobre lo que está sucediendo con la economía y también los “cuadernos”. El campo terminó su feria y ahora espera por las promesas. Problemas de comunicación en el Congreso. P. 2
Festejo. El 40° aniversario del CARI se llevó buena parte de los comentarios de la semana pasada. Adalberto Rodríguez Giavarini y su mujer Susana Pesata recibieron a Javier Iguacel, Willy Stanley y el fiscal Carlos Stornelli, junto a una centena de funcionarios, economistas y diplomáticos.

Que la ganadería tiene un gran futuro no es ninguna novedad. Por eso, no bien terminó La Rural en Palermo, comenzó aceleradamente la temporada de remates, exposiciones y jornadas ganaderas, como la multitudinaria que el Instituto de la Carne realizó el jueves en Seguí, Entre Ríos. Allí, para alegría del Gobierno, se pudieron comprobar dos cosas: la fuerza con la que viene el trigo en esta campaña, y el gran interés que se mantiene por los vacunos (aunque no siempre se manifieste). Ahora, si bien la gran apuesta es por la exportación, sigue sin perderse de vista el mercado interno, ya que las autoridades no quieren "sorpresas" por el lado de lainflación, aunque hasta ahora la "carne" está tranquila. Tanto es así que, según los últimos índices, mientras precios mayoristas avanzó hasta $171, los precios minoristas y el ternero llegaron a solo $147. La gente del IPCVA, destacó además, que después de una devaluación como la última, mientras hay precios que suben automáticamente (como los granos, que están dolarizados), la carne tarda de 8 a 10 meses en alcanzar los mismo niveles, y la hacienda de 1,5 a 2 años. Otro tema que también le explicaron al presidente Macri en la última reunión de la "cadena" que preside el propio Presidente, es que ahora además, hay buena oferta de otras carnes como el cerdo, el pollo, o el pescado, que evitarían eventuales saltos alcistas de la carne vacuna, como ocurría en el pasado. Pero sin duda, la gran apuesta ahora es la exportación, que este año ya puede alcanzar los u$s1.500 millones con una oferta aún reducida en tonelaje, pero con precios internacionales muy entonados por la presión de la demanda, sobre todo, de Asia y Rusia para alegría de los frigoríficos (que quedan...). Esto se justifica porque mientras el consumo mundial sigue su tendencia alcista a un ritmo del 1,3% anual, en la región de Asia-Pacífico el aumento supera el 4%.
Donde las cosas no están nada bien, a pesar de que finalmente se concretó la muy demorada reunión con el presidente Macri, es en la cadena lechera, donde nuevamente los productores salieron con más promesas que otra cosa, mientras siguen trabajando a pérdida, y sin saber en que parte de la cadena comercial se producen los mayores desfases entre el tambo y la góndola, ya que Comercio sigue sin dar a conocer los precios a lo largo del circuito. El tema, que antes era la herramienta "fuerte" de Guillermo Moreno para disciplinar a los hipermercados, ahora con Braun entró en una nebulosa que el cambio de ministro (Dante Sica por Francisco Cabrera), tampoco devela todavía. También esta sería una de las causas que justifica la demora por la definición final del caso de la cooperativa SanCor, que pasaría a manos de Adecoagro, después de frustrarse la adquisición por parte del gigante neozelandes Fonterra. Cantidad de personal, cargas laborales (incluidas ART) y desfases comerciales parecen estar a la cabeza de los temas que desalientan la inversión.
Y no son las únicas quejas que se escuchan ya que también suman tarifas, combustibles e impuestos. "En el precio de la leche, más del 40% son impuestos y tasas", reclaman los productores, y por eso también preocupa la evolución que va a tener la economía en los próximos meses, con una inflación estimada, incluso, en algo más del 30%.Pero, además, también se teme que el "apriete" de la Nación a las provincias termine trasladándose a los contribuyentes de distintas formas. Por ejemplo, ya se sabe que buena parte de la obra pública "desaparece", como reconoció días atrás un asesor de Gobierno, y con esto se va a frenar, entre otras cosas, la mejora de la competitividad que tiene a mal traer a los productos argentinos. Los gobernadores también sufrirán el recorte del FFS (Fondo Federal Solidario) conformado por los montos del último aumento en las retenciones al campo, en la era Kirchner. También trascendió que "se van a vender todas las tierras" que quedan, algo que el jefe de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta ya viene haciendo con "ahínco" desde hace tiempo. Con este escenario "extremadamente" incierto, como calificó off the record un funcionario de la Nación, se sabe que los próximos meses serán muy complicados y por eso, también, sorprende la "moda" que fue cobrando forma desde Agroindustria, con las "cadenas" y "mesas de consenso", todas presididas por el propio presidente Macri (de agro ya hay 20), y en las cuales, finalmente, el desgaste recae en el propio mandatario, ante la incapacidad de sus subordinados de ser filtros de los problemas, y de generar políticas públicas concretas. Es lo que está pasando con la leche, entre otros productos, ya que ahí son los propios privados los que deben "proponer" medidas y políticas, que al no poder ser acordadas entre ellos mismos, nunca se ponen en marcha, o se dilatan indefinidamente en busca de un "consenso" imposible de lograr. "Parece que ninguno quiere hacerse cargo del costo político de algunas cuestiones, y lo mandan al frente, solo, al Presidente", se escucha alguna queja en Gabinete.
Que en la zona del INDEC, aunque tampoco hay mucha "calma", justamente por la naturaleza de la información, aceleran los ajustes para arrancar el mes que viene con un nuevo censo, a nivel país que, en el caso del campo, no se hace desde 2002 y que, seguramente, va a arrojar muchas novedades, privadas y también públicas, sobre datos muy objetados de los últimos años, como la producción de algunos granos. Conocedor del paño, ya Jorge Todesca, que viene cosechando varios éxitos en la materia, salió a adelantar que "no habrá montos en dinero. Solo superficies y volúmenes", tanto como para aquietar alguna intranquilidad en el sector privado que siempre teme la guadaña fiscal. El tema incluye varias novedades, ya que incorpora rubros no medidos hasta ahora, especialmente "fuera de los alambrados", como el caso de los contratistas (rareza que Argentina comienza a "exportar" a otros países y que consiste en inversores que compran las maquinarias para labores y cosechas y prestan el servicio, en lugar de que cada establecimiento esté obligado a tener toda la maquinaria propia). También, aseguró Todesca, que además de "salir del papel, y volver todo georreferencial", se recuperarán los informes mensuales. El ambicioso Censo, que terminará en diciembre próximo, pero cuyos primeros datos se comenzarán a conocer recién a partir de marzo de 2019, incluirá además, temas estratégicos de "alimentos" (tal vez los que no da a conocer Comercio), e incluyó una exahustiva investigación previa, sobre cómo se liquidan los subsidios en los Estados Unidos, para aplicar aquí la misma tecnología.
Vamos a terminar con un chiste de "adultos mayores".
Un viernes por la tarde, un hombre de avanzada edad entra en una joyería acompañado por una rubia espectacular de 30 años. Se dirige al joyero y le dice que quiere obsequiarle un anillo especial a su novia. El joyero se da vuelta, y regresa con una cajita que abre con cuidado:
- Mire esta belleza de anillo -le dice-. Tiene un valor de 5.000 dólares...
El anciano observa al joyero y retruca:
- Me parece que no me entendió, señor. Quiero un regalo muy especial para mi novia.
Entonces el joyero se dirige a un cuarto reservado y vuelve con otra cajita. Cuando la abre, se ve un anillo de diamantes resplandeciente que provoca un escalofrío en la muchacha.
- Este es muy especial -dice el joyero-, pero cuesta 40.000 dólares.
- De acuerdo -responde el hombre-. Lo llevo.
- ¿Cómo va a pagarlo?
- Le firmo ya mismo un cheque.
-Pero con un monto así tengo que consultar con el banco su saldo, y hasta el lunes no podré -dice el joyero.
- No hay problema. Ese día lo pasaré a buscar entonces -concluye el viejo.
Cuando llega el lunes, el joyero llama al comprador:
- Escúcheme, señor -dice enojado-. En su cuenta no hay más que 15 dólares.
- Sí, lo sé... -responde-. Pero usted no se da una idea del fin de semana que pasé.
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