Dichas fuentes indicaron que el último análisis de los ciberataques no cambia el número de personas afectadas, que se mantiene en 21,5 millones.
Un comunicado de la Oficina de Gestión de Personal de Estados Unidos dijo que las nuevas estimaciones proceden de un análisis más detallado de las infracciones por parte de los investigadores.
Según el comunicado "la habilidad de hacer un mal uso de los datos de las huellas dactilares es limitada" pero "probablemente esto cambie a medida que la tecnología avanza".
Las nuevas estimaciones tienen lugar en momentos en el que el presidente chino Xi Jinping visita en Estados Unidos y manifestó su compromiso con la ciberseguridad (ver aparte).
Fuentes oficiales estadounidenses no acusaron a China públicamente de estar detrás de este pirateo masivo pero muchos analistas privados consideran que el incidente es probablemente parte de los esfuerzos de espionaje de Pekín.
Según el diario The Washington Post, China está construyendo "bases de datos masivas con la información personal de estadounidenses", con el fin de "reclutar espías o lograr más información sobre un adversario".
La administración estadounidense fue durante los últimos meses objeto de varios ataques por parte de piratas informáticos, el mayor de los cuales afectó los datos personales, incluyendo números de la seguridad social.
Además de los números de seguridad social, los hackers también tuvieron acceso a direcciones e historiales financieros y de salud.
El lunes, la tienda de aplicaciones de Apple (Apple Store) sufrió en China su primer ciberataque a gran escala, que dejó en peligro a miles de usuarios en todo el mundo. La compañía reconoció la falla de seguridad y comenzó a trabajar para eliminar el virus que afectó a sus aplicaciones, llamado XcodeGhost.
El código infectó apps que estaban disponibles en la tienda virtual, abriendo así la posibilidad de robar datos de los usuarios que las descargaron.
La semana pasada, el presidente estadounidense, Barack Obama, definió el robo cibernético de secretos comerciales y de elementos de propiedad intelectual (IP) de compañías estadounidenses como "un acto de agresión". "Llega un punto en el que consideramos a esas acciones como una amenaza a la seguridad nacional", subrayó.
| Agencias AFP y EFE, y Ámbito Financiero |


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