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Cristina viaja a Brasil: debatirá con industriales
Tras el encuentro bilateral el vicecanciller brasileño Samuel Pinheiro Guimaraes sostuvo que en los últimos años se temieron varias guerras comerciales con la Argentina, y ninguna ocurrió.
Así lo anunciaron el secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería argentina, Alfredo Chiaradía, y el vicecanciller brasileño, Samuel Pinheiro Guimaraes, quienes resolvieron impulsar una serie de reuniones entre funcionarios y empresarios de los sectores afectados la próxima semana en San Pablo. Entre las industrias que se sumarán a las negociaciones, además de las tradicionales donde se alcanzaron previamente acuerdos, como en calzados o electrodomésticos, se encuentran las de herramientas y motocicletas. Pero la lista «no oficial» de sectores sensibles presentada por el Gobierno de Lula da Silva incluye autopartes, maquinaria agrícola, textil y confecciones, manufacturas de metal, máquinas y materiales eléctricos, calzado, papel y cartón, vino, harinas y maquinaria.
Los funcionarios advirtieron que las soluciones podrían no pasar por la sola determinación de cupos y límites a las importaciones de productos brasileños. «No nos hemos atado a ningún compromiso», señalaron.
La decorosa salida al conflicto desatado por las restricciones a las importaciones aplicadas por la Argentina, no sorprendió.
Por un lado, porque ambas cancillerías procuran que la visita de la presidente Cristina de Kirchner a Brasil la próxima semana -por motivo de la Semana Argentina- sea lo más amigable posible. Y en ese sentido, la cena que mantuvieron el canciller brasileño Celso Amorim y el titular de la central fabril paulista, FIESP, Paulo Skaf, hace una semana en la propia sede de la entidad fue un anticipo de la solución escogida para no potenciar el enfrentamiento comercial. Allí, si bien Amorim reconoció su sorpresa por las barreras impuestas por la Argentina, abogó por la paz y soluciones creativas negociando sector por sector.
Por su parte, Welber Barral, secretario de Comercio Exterior de Brasil, quien amenazara con denunciar a la Argentina ante la OMC por proteccionismo, también salió a poner paños fríos a sus declaraciones, quizá por directiva presidencial, al adelantar que la misión brasileña iría a Buenos Aires con tono más conciliador que reivindicador. Además el martes pasado Barral dijo en la FIESP que no iban a potenciar la espiral proteccionista sino que la idea era fortalecer el parque industrial argentino por considerar al vecino país importante desde el punto de vista comercial. La propuesta brasileña sería entonces realizar acuerdos sectoriales bajo la promesa argentina de no desviar su comercio a terceros países, por ejemplo a favor de China, explicó a los industriales paulistas.
La queja de la FIESP se centra en la metodología de aplicación del mecanismo de licencias no automáticas para importar en la Argentina, porque en Brasil los embarques son liberados en 10 días pero en la Argentina el plazo llega a 5 meses.
Para la posición argentina, las restricciones se justifican debido a la devaluación competitiva registrada en Brasil (el dólar pasó de 1,5 a casi 2,4 reales) que tiene que ser compensada de alguna forma.
En este contexto se sentaron a negociar la Argentina y Brasil.
Chiaradía dijo ayer que las soluciones llegarán mediante «conversaciones tanto de los funcionarios del Gobierno como de los sectores empresarios para encontrar aquellos niveles de comercio que sean apropiados y que no generen dificultades en ninguno de los dos países». El funcionario rechazó llamar proteccionistas a las decisiones argentinas (que siguen en pie) y dijo que el contexto internacional obliga a tomar medidas «no en contra de ninguno en particular, ninguno de los vecinos o ningún otro país en particular».
Por su parte, el vicecanciller brasileño dijo que la crisis internacional es la más grave de la historia y agregó que los países de la región, especialmente la Argentina y Brasil, deben aprovechar el contexto para fortalecer el proceso de integración. Guimaraes destacó que los encuentros entre empresarios permitirán estudiar las particularidades de cada sector y adoptar medidas apropiadas, al tiempo que resaltó la necesidad de mantener la actividad económica en Brasil para que no caigan las compras a los países vecinos.


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