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Cristina viajará para un clásico: embestir al FMI
Amado Boudou
En Seúl, durante la próxima cumbre del G-20, las potenciales reformas del organismo financiero que dirige Dominique Strauss-Kahn serán uno de los cuatro capítulos del encuentro, y la Presidente buscará reiterar uno de los dogmas que dejó Néstor Kirchner en su política económica.
Asistentes
Pero además quiere estar presente para enfrentar un eventual pedido concreto de las autoridades del Fondo de sancionar al país por no permitir las inspecciones prevista en el artículo IV del organismo.
Del encuentro de Corea participarán Barack Obama, Angela Merkel, Silvio Berlusconi, Nicolas Sarkozy y David Cameron; además Luiz Inácio Lula da Silva, Hu Jintao (aún no confirmado) Sebastián Piñera y José Luis Rodríguez Zapatero, entre otros. Según informó el anfitrión Lee Myung-bak, «las reformas en el FMI, junto con la guerra de divisas, la seguridad financiera mundial y el desarrollo de las naciones pobres ante la crisis, son la agenda ya preparada y sobre las que todas las delegaciones deben hablar».
Desde el principio, Cristina de Kirchner les aseguraba a sus colaboradores sobre política exterior que este encuentro del G-20 era por la temática el más importante desde la crisis financiera de 2008, y que la presencia de la Argentina en el evento no debía pasar inadvertida. Más teniendo en cuenta la confirmación de los cambios en el Fondo como capítulo esencial. Por esto nunca estuvo en duda su presencia en el encuentro, ya que las críticas al manejo del FMI y el reclamo de modificaciones radicales en la cúpula del organismo y la composición del directorio son hits que los Kirchner vienen reclamando desde 2005.
Según la información que proviene de Wa-shington, en las últimas semanas, se especuló con la posibilidad de avanzar con un reclamo primero y eventuales sanciones después si la Argentina persistía en su decisión de no dejar que se presenten en Buenos Aires auditores del FMI para cumplir con el ar-tículo IV.
Por decisión de ambos Kirchner (no sólo de Néstor), esta presencia estuvo vedada, y así lo hizo saber el ministro de Economía, Amado Boudou, durante su paso por la cumbre del FMI de octubre en Washington. Luego, en el cierre del encuentro, una presentación final conjunta de Strauss-Kahn, el número dos John Lipsky y el chileno Nicolás Eyzaguirre (responsable del Hemisferio Occidental), se mostró el documento final de la cumbre donde específicamente se menciona que todos los socios deben cumplir con la obligación del artículo IV.
En duda
Se habló, además, que sólo están en duda tres países: la Argentina, Venezuela y Somalia. Lipsky mencionó también en esa conferencia comandada por Strauss-Kahn que, de no cumplir con esta exigencia, el organismo estudiaría sanciones para el próximo encuentro del FMI de abril de 2011.
Nadie en el Gobierno cree que haya espacio en Corea del Sur para un planteo de este tipo, pero sí se considera que el tema podría ser presentado y que en abril la situación empeoraría. Por esto, y porque no está en los planes del Poder Ejecutivo cambiar la actitud ante el FMI, la Presidente ya comenzó a preparar (y ordenó a sus colaboradores a actuar en consecuencia) argumentos sólidos para la defensa de la posición argentina y reformar el listado de críticas que habitualmente Cristina despliega en estos encuentros en contra del FMI y exigiendo cambios radicales en el organismo.
El viaje a Seúl incluía antes una primera visita a Vietnam, con presencias en Hanoi y Saigón, donde iba a ser recibida por el primer ministro, Nguyen Tan Dung, que en abril pasado había estado en Buenos Aires. La salida al exterior de la jefa de Estado será entonces el próximo lunes por la noche. El miércoles estará instalada en Seúl y el jueves comenzará su participación en la cumbre, y la intención es volver el viernes. Días atrás, Cristina había anticipado que en la reunión del G-20 «se tratará de lograr un poco de cooperación, porque lo que se está viendo ahora es una gran guerra de monedas, de competitividad, en definitiva, y por ver quién coloca mejor sus productos y cómo se traslada la crisis».


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