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Cumbre sobre Defensa con Chile mirando al Vaticano
El encuentro en la sede de la Defensa argentina se pactó el 25 de marzo pasado durante la visita que hizo Rossi a la Feria Internacional del Aire y el Espacio 2014 que tuvo lugar en el aeropuerto de Santiago, Chile.
El anfitrión Rossi, acompañado del jefe del Estado Mayor Conjunto, general de división Luis María Carena, recibió a Burgos en las escalinatas del edificio Libertador con una guardia militar que rindió los honores de práctica.
En la reunión de trabajo acordaron metas a cumplir en varias políticas bilaterales, entre ellas la Fuerza de Paz Combinada Cruz del Sur, la participación en la Misión de Naciones Unidas de Estabilización de Haití (Minustah); impulsar la cooperación en materia de defensa cibernética, y profundizar mecanismos de asistencia militar en emergencias mediante la creación de una nueva unidad binacional dedicada a ese tipo de misión.
La iniciativa parece redundante (en personal y presupuesto) si se tiene en cuenta que los Cascos Blancos, bajo la autoridad de la cancillería, han cumplido esas tareas, por caso en Haití. Rossi propuso a Burgos una serie de medidas políticas con motivo de que éste año se celebra el 30° aniversario de la firma del Tratado de Paz y Amistad que cerró la disputa limítrofe del Canal Beagle. La idea repercutirá en un escenario mayor, la rúbrica del Tratado entre Argentina y Chile se produjo en Ciudad del Vaticano, -el 29 de noviembre de 1984, bajo el arbitraje de Juan Pablo II-, hoy regida por el Papa Francisco.
La prioridad política del primer encuentro de los ministros es la fuerza de tareas "Cruz del Sur" dependiente de los estados mayores conjuntos de los dos países. Esta unidad combinada se diseñó con el propósito de atender solicitudes de la ONU en misiones de paz. En 1997 fue considerada por primera vez la posibilidad de despliegues de Chile y Argentina, en el marco de las operaciones de paz.
Las conversaciones se iniciaron cuando los ministros de Defensa y Relaciones Exteriores firmaron el Acuerdo de Zapallar para profundizar la cooperación en los ámbitos de la Defensa y la Seguridad y apaciguar desconfianzas.
La idea comenzó a ser analizada más en detalle en 2000, cuando se decidió que el despliegue en Chipre de una sección de infantería de Marina de Chile se haría bajo el mando militar y el soporte logístico del batallón que Argentina tiene destacado allí.
El alto mando combinado luego de varias ejercitaciones estima haber alcanzado el perfil de la fuerza, la composición y el adiestramiento adecuado para satisfacer posibles requerimientos de las Naciones Unidas. Queda completar el equipamiento de los argentinos que luce un retraso en medios de transporte aéreo en relación con sus pares trasandinos. El extitular del Estado Mayor Conjunto, brigadier Jorge Chevalier, luego de 9 años de gestión no pudo lograr que los efectivos nacionales contaran con movilidad aérea. La orgánica de la fuerza establece un total de 1.000 hombres distribuidos en dos batallones, una compañía de comando y servicios, y un componente aéreo (4 helicópteros por país).


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