10 de abril 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Nos imaginamos que no debe ser sencillo a los operadores de mercado venderles acciones a sus clientes cuando no poseen aquello que siempre está presente en los malos momentos económicos: la recomendación de poder comprar en un mercado muy barato, infravaluado, junto con toda la batería adicional que cada vendedor saca de la galera de sus recursos. Ver dónde está el Dow Jones y cotejarlo con el pasado no lleva a ningún otro puerto que el reconocer que aquel mercado de Nueva York navega por aguas muy acondicionadas, cuando su economía -y la del mundo- se defienden como pueden de las inclemencias. Si alguno quiere convalidar el argumento del mercado que está barato, es difícil suponer -entonces- en qué punto debería estar el Dow si contara con algunas luces verdes del contexto. Más bien, cabe pensar en que el ir haciendo su propio camino, como si nada sucediera en el contexto, lo puede conducir a una «implosión» cuando las grandes carteras determinen que ya no hay más negocio yendo hacia arriba, o que el techo queda demasiado cerca. De todas formas, considérase un simple comentario dicho a lo lejos y sobre el que no nos adentramos, estando en la otra punta del ranking de mercados bursátiles.

En medio de un cambiar opiniones del tipo sobremesa, sería bueno ubicar al Merval y su posición actual, respecto de la base de recuperación en los instantes más difíciles de estos años. Si ahora fluctúa cercano a los 2.600 puntos, el fondo del pozo cuando se produjo el rebote lo colocaba en apenas los 900 puntos.

De ahí en más, los integrantes de tal sobremesa -que el lector pudiera ensayar, con colegas o amigos- tendrían que comenzar a esgrimir razones para darle cierta calificación al presente. ¿Cuál sería la opinión mayoritaria al presente? ¿Cuál sería la opinión mayoritaria acerca de considerar a nuestro Merval como «barato», «caro», o la tercera posición, de estar «bien valuado»...

Dos de ellas no son atractivas para la compra, tanto el concepto de lo «caro», como el de una aceptable valuación riegan -de por sí- que exista un techo tentador. Y en aguas encrespadas, como las que ahora nos toca vivir internamente en el ambiente de las cotizantes, debe existir bastante seducción de «ganar mucho con poco» para intentar el desafío. Tal vez los volúmenes estén dando la pista sobre cómo se opina.

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