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Cupones bursátiles
No vaya a creer el lector que es un simple juego de verano, alejado de nuestra temática. Porque esa línea imaginaria que divide el bosque, también está presente en la marcha del inversor al internarse en el mercado.
Los movimientos, o las tendencias -que son algo mucho más extenso y estructurado- no terminan con un corte a pique, en la primera rueda donde se produce una baja de gran calibre. Queda la fecha para lo estadístico y el relato histórico, pero antes de tal «día D» de la invasión definitiva de las ventas, ya los entusiastas a destajo -muchos de ellos, creyendo que los ciclos no se terminan- habían trasvasado la línea de la mitad. Y cuando ellos recién entraban, estaba corriendo una fuerte tónica de salida. Que pasa inadvertida -si no se rastrean señales de sintonía fina- porque existe una nutrida caravana compradora, que empuja hacia arriba, redoblando el esfuerzo, cuando se ha olvidado el fin (que es: invertir el dinero de modo inteligente).
Lo más apropiado para los movimientos, o tendencias, bien preservados es que se dejan surgir brechas, zonas donde dejar salir la presión y que los precios «respiren».
Los retrocesos son mal mirados, maldecidos, pero resultan un buen seguro para que vuelva a plantearse un escenario que no llegue a la «madurez» -chocar contra el techo- que implica el trasvasar la zona de entrada, para ya caminar por la que es de salida. Por supuesto que nunca estará la línea divisoria marcada, a la vista, solamente aparecerá el perfil -y la sospecha- al generarse algunas uniones de las variables (precios y volumen) que indiquen que la saturación ha llegado. En tanto no se permitan esos «respiros» y siempre se quiera neutralizar una zona bajista razonable, aparecerán más obligaciones para la demanda -traducida en subir los montos- y esto no alienta buen pronóstico.
Sabemos que en la actualidad los mercados del mundo han quedado en manos profesionales (perdidos en la tormenta, los inversores comunes) y pueden, con habilidad, dilatar los tiempos caminando en la cornisa. Pero, ellos también tienen su zona de salida.


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