De lo erótico a lo sentimental

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Luis Beldi «La próxima mujer» (Bs.As., Ediciones B, 2009, 336 págs). 

«El amor para Alec tenía distintas formas, pero ninguna real. El tiempo se encargaba de mostrarle los defectos. Cuando conocía una nueva mujer, se instalaba en su mente como inteligente, seductora, con sentido del humor, sin discusiones, charlas monótonas ni risas tontas. En la fantasía todo funciona a la perfección. Por eso la próxima mujer tiene ventajas sobre la actual. Es la ideal», señala el narrador en el cuarto capítulo de la novela.

Más adelante: «Con las mujeres sentía que siempre había una mejor que su pareja», y esa idea reaparecerá muchas otra veces como la plataforma desde donde Alejandro, Alec, el personaje central de esta novela, construye su vida. Una vida marcada fundamentalmente por tres etapas: la de su iniciación sexual adolescente por una sirvienta luego de haberse descubierto como «un detective de almas», la de los años '90 en que se convierte en un exitoso y destacado consultor de inversiones, casanovesco «coleccionista de orgasmos» y «rey de la cama», y el momento actual donde parece explorar, con la colaboración de la eficaz psicóloga Valeria las causas de su insaciable promiscuidad, a pesar de las tres mujeres que considera las fundamentales de su vida.

Pero para que la biografía erótico-sexual de Alec alcance densidad, Luis Beldi la rodea de datos clave, un conjunto de amigos cómplices (los del «Grupo Descartes»), unos pocos elementos históricos esenciales y múltiples datos de musicales, de rock (que recuerda por momentos a los de Bret Easton Ellis en «American Psycho», aunque aquí el universo no es el de un yuppie psicópata, sino el de un argentino ganador), de tango, de temas populares.

Ese conjunto de amigos lo coloca en un universo coral donde está lo hedónico, pero también la muerte, y que llevarán a Alec a cobrar conciencia de la existencialidad. Una conciencia que, sin descubrir el final de «La próxima mujer», va del desmadre al des-madre. Cuando, en esta novela redonda, «la mujer ideal» deja, no sólo metaforicamente, de existir, para dar lugar a una real. Y donde, siguiendo a René Girard, se pasa del ideal romántico a la verdad novelesca.

Tiempo atrás la sexóloga Joyce Brother publicó «Lo que toda mujer debería saber acerca de los hombres», ensayo que se convirtió en best seller internacional, Beldi pareciera responderle que desde la narrativa, y la experiencia masculina, se puede ir aún más lejos. Por lo pronto, muchas mujeres decubrirán aspectos callados por los hombres, y muchos hombres se sentirán claramente identificados.

Luego de su sangrienta y exitosa novela documental «Los doce apóstoles» (donde contó del famoso motín de Sierra Chica en la Semana Santa de 1996, en el que los rebeldes tomaron 17 rehenes, incluida una jueza, mataron a 8 presos, a 7 los incineraron, y dieron de comer a los rehenes empanadas de carne humana), Luis Beldi ha pasado directamente a la ficción narrativa con una sugestiva novela en que lo crudamente carnal le sirve para alcanzar lo puramente sentimental.

Máximo Soto

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