Debacle de bonos argentinos: pérdidas llegaron a casi el 7%

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Para definir lo que sucedió con los bonos, habría que compararlos con un partido de fútbol en el que uno de los equipos aguanta el cero a cero estoicamente y a pocos minutos del final le convierten el gol. Habían abierto en leve baja, pero con poco volumen. Estuvieron así hasta las 15, cuando había una ausencia absoluta de operaciones. Algún bono se dio el lujo de estar en alza en ese momento, como el Par en pesos, que, por una operación de la mañana de $ 500 mil estaba un 2% arriba. La sensación era que nadie quería vender sus bonos esperando que pasara la tormenta. Pero una hora después, cuando en Wall Street por error o programa de las computadoras se activó una millonaria venta de acciones que hizo caer el Dow Jones hasta un 9%, los nervios pudieron más y la plaza se colmó de vendedores de títulos argentinos. Sólo en la hora final se hicieron $ 500 millones sobre un total de negocios del Mercado Abierto Electrónico (MAE) de $ 1.093 millones.

Nadie quería quedarse con los bonos. La tranquilidad dejó paso a la huida. Los más afectados fueron los papeles más largos. El Discount en pesos que vence en 2.033 perdió un 6,40%. Está más del 20% abajo de su precio máximo que alcanzó en la tercera semana de abril. Los cupones perdieron hasta un 6%.

Entre los posdefault, las bajas llegaron al 3%, pero el más castigado fue el Bocon Pro 13, que perdió un 6,70%. Este título ahora tiene un rendimiento de 17 puntos sobre la inflación. Es una tasa altísima, pero no atrae a inversores porque lo que se privilegia es la seguridad. Por eso el oro subió un 2,60%, a u$s 1.209 la onza.

Lo mismo sucede con los bonos posdefault en dólares, donde el Boden 2015 después de su baja del 4,40% rinde un 14,17%. Pero no tiene compradores y esto es una mala noticia para la Argentina porque implica que aunque haga el canje de la deuda, las tasas que le van a pedir van a rondar un 15% anual, hasta ahora. Si la crisis se profundiza, va a ser imposible conseguir dinero a cualquier tasa.

Lo único que operó con tranquilidad fue el dólar y es una buena noticia. Al no haber tensiones en el mercado cambiario la crisis queda acotada.

Los negocios en la plaza mayorista fueron moderados. Entre el Forex-MAE de los bancos y el MEC de los corredores de cambio, movieron u$s 618 millones.

El dólar abrió firme a las 10.40 en $ 3,8990. A partir de allí no tuvo una tendencia definida: a una suba, le seguía una baja. Pero a las 14.30, sin que interviniera el Banco Central, la divisa comenzó a retroceder por la liquidación de exportadores y cayó a $ 3,8950. Al cierre quedó en $ 3,8960. Además, el mercado ve que si limitan las importaciones de alimentos, como anunció el Gobierno, la divisa va a tener menos demanda en el futuro.

La entidad que preside Mercedes Marcó del Pont dejó operar al mercado. Nunca intervino, pero sus reservas perforaron el piso de u$s 48 mil millones al bajar abruptamente a u$s 47.954 millones. El descenso se debió a la fuerte baja del 1,50% del euro, que después de hora cotizaba a 1,25 dólar. El euro es uno de los activos que integra la reserva del Banco Central. En las casas de cambio, el dólar siguió en $ 3,92 para la venta y en el mercado marginal el «blue» tuvo un leve retroceso a $ 3,9150.

El Banco Central intervino en el mercado de futuros, pero sin la fuerza del día anterior. En el OCT MAE se operaron u$s 262 millones, u$s 100 millones menos que el miércoles. Las posiciones más cortas fueron las que subieron al revés de lo que ocurrió el día anterior. Fin de mes vale $ 3,9115 (+0,02%); fin de junio, $ 3,9365 (+0,10%) y fin de año $ 4,1515 (-0,62%).

Hoy va a ser otro día tenso. Nadie sabe cuándo va a venir el rebote de precios porque las acciones de los bancos en el exterior están muy afectadas. Hubo papeles de entidades que cayeron más del 8% en Wall Street. Se vive un temor similar al que desató la burbuja inmobiliaria a fines de 2008.

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