26 de abril 2012 - 00:00

Debate sin festejo, pero todos votan la expropiación de YPF

Maratón de discursos ayer en el Senado para aprobar la expropiación de YPF. Miguel Pichetto chequeó la larga lista de oradores con Amado Boudou. Los radicales Gerardo Morales y Luis Naidenoff apoyaron en general, pero presentaron decenas de pedidos de modificación. Norma Morandini, junto a Luis Juez, adelantó su oposición al proyecto.
Maratón de discursos ayer en el Senado para aprobar la expropiación de YPF. Miguel Pichetto chequeó la larga lista de oradores con Amado Boudou. Los radicales Gerardo Morales y Luis Naidenoff apoyaron en general, pero presentaron decenas de pedidos de modificación. Norma Morandini, junto a Luis Juez, adelantó su oposición al proyecto.
El resultado de la sesión de ayer del Senado estaba anunciado desde hace al menos una semana: un triunfo abrumador de votos a favor de la expropiación del 51% de las acciones de YPF en poder de la española Repsol al que se encaminaba anoche esa cámara. Pero eso no impidió que decenas de senadores se anotaran durante toda la tarde en un maratón de discursos que tuvo momentos críticos y amargos, a pesar del ambiente festivo que se le quiso dar a la decisión.

La sesión se inició a las 10.30 sin problemas de quórum ni nubarrones sobre el resultado: el kirchnerismo y la mayoría de los bloques opositores, como el radicalismo y el Frente Amplio Progresista ya habían anticipado el voto a favor en general, y estos últimos con disidencias en el debate en particular.

Enfrente, la senadora de la Coalición Cívica, María Eugenia Estenssoro; del Frente Cívico y Social de Catamarca, Blanca Monllau y la cordobesa Norma Morandini, anunciaron su abstención. En contra, los peronistas puntanos Adolfo Rodríguez Saá y Liliana Negre de Alonso, el salteño Juan Carlos Romero, y el senador de la Alianza Frente Compromiso Federal de San Juan Roberto Basualdo.

Con ese esquema de sesión, la única sorpresa hacia el final de la noche fue la modificación de dos artículos, que explicó Aníbal Fernández, para introducir la expropiación de YPF Gas, que no estuvo incluida en el proyecto original. La empresa también es controlada por Repsol y tiene la mayoría del negocio de distribución de garrafas en el país.

El inicio del debate corrió por cuenta del neuquino Marcelo Fuentes, quien arrancó con un rapto de sinceridad: «El Gobierno es consciente de que la sola expropiación no soluciona el problema, es el inicio de la solución, para dar soberanía energética al Estado argentino», dijo.

Explicó luego la decisión más cuestionada que incluye el proyecto, es decir la declaración «de utilidad pública y sujeto a expropiación del 51 por ciento del patrimonio de YPF Sociedad Anónima representado por igual porcentaje de las acciones Clase D de dicha empresa pertenecientes a Repsol YPF SA, a YPF Gas, sus controlantes o controladas en forma directa o indirecta».

Lo siguió el radical Gerardo Morales reconociendo que el proyecto cuenta «con el consenso de la mayoría de la población» y «de la mayoría de la oposición», pero aclarando que el radicalismo presentaría, como lo hizo poco después, disidencias a muchos artículos en particular, sobre todo en la decisión de avanzar con la expropiación sin una negociación previa (se pidieron 60 días) con Repsol. Morales, curiosamente, denunció también: «Por más que sigan haciendo las operaciones que hasta último momento están haciendo algunas minorías de mi partido con ayuda de otros, vamos a votar a favor de la nacionalización». Claramente se refería al cordobés Oscar Aguad que en Diputados aun no decidió si votar o abstenerse.

Hasta última hora el gran ausente del recinto seguía siendo Carlos Menem, que había anunciado la semana pasada su voto a favor de la expropiación: «Alguna vez sería bueno que algunos pidan perdón por haber sido responsables de las privatizaciones y el vaciamiento de empresas como YPF», dijeron los radicales en el recinto.

Uno de los discursos más esperados de la tarde fue el de Estenssoro, hija de José Estenssoro, presidente de YPF cuando se abrió al capital privado. Adelantó en ese momento que se abstendría por no estar de acuerdo, entre otros puntos, con la nueva composición accionaria que tendrá la empresa: «La razón me dice que debería votar en contra porque esto es un engaño, una estafa emocional a todos los argentinos», dijo, «aunque el corazón dice que los hidrocarburos son estratégicos».

La votación y los argumentos en contra de la forma en que el Gobierno avanzó sobre el capital de la empresa dividió también a Morandini de Luis Juez, quien terminó reivindicando su pasado peronista para justificar su voto a favor, a pesar de que «no significa un cheque en blanco».

El kirchnerismo no debía sufrir las dicotomías de una oposición que apoyaba la decisión, pero no las formas que le imprimió el kirchnerismo. Daniel Filmus se lanzó también al optimismo: «YPF mostrará al mundo que la gran mayoría del país dice que sí a la soberanía energética», dijo agradeciendo, como casi todos los kirchneristas, el apoyo opositor.