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Define “nuevo” BCRA cuánto girará al Tesoro por auxilio
Amado Boudou
Marcó del Pont ya había mantenido una serie de reuniones con diversas cámaras empresariales, desde los distintos presidentes de las asociaciones bancarias hasta los líderes de la COPAL (alimentarias). Inclusive le quedó pendiente un encuentro con el titular de la CAME, Osvaldo Cornide, ya que justo antes de esa reunión estalló el escándalo en el Congreso por la transferencia de las reservas. Aunque el directorio de la institución prácticamente dejó de operar ante la ofensiva opositora para sacarla del BCRA (todo indica que finalmente fracasará en el intento), las líneas técnicas de la institución continuaron avanzando con las directivas centrales que planteó la funcionaria no bien se hizo cargo de la institución.
Uno de los puntos más sensibles que se avecinan en las próximas dos semanas tiene que ver con el esquema de financiamiento al Gobierno por parte del Central. Desde el Ministerio de Economía, a cargo de Amado Boudou, ya tienen preparada la nota formal para pedirle a la autoridad monetaria que gire $ 2.500 millones en concepto de adelanto de utilidades. Sería el monto necesario para evitar que las cuentas de marzo arrojen otro rojo. Sin embargo, Marcó del Pont prefiere esperar algunos días para dar el visto bueno. Sucede que está a punto de cerrarse el balance 2009 del BCRA. Por lo tanto, y tras la experiencia de lo sucedido con la transferencia de reservas, resultaría más prolijo girar sobre utilidades confirmadas en vez de hacerlo en concepto de adelanto de dichas ganancias.
El Presupuesto 2010 estipula que la transferencia de utilidades por parte del BCRA aportará apenas $ 3.000 millones a las arcas públicas. Pero la cifra final multiplicaría por siete ese número, ya que las ganancias de la institución el año pasado superaron los $ 20.000 millones. La intención es formalizar un cronograma mensual de los fondos que se irán girando al Tesoro. Resultaría imposible hacerlo en una sola operación todo junto ya que tendría un enorme efecto monetario y desataría mayores presiones inflacionarias.
Las críticas en relación con este esquema de financiamiento es que se trata de un resultado generado por la suba en el precio de los bonos en poder del Central, pero que no fue efectivamente percibido por la institución (por lo que este movimiento implica emisión monetaria). Pero además de la definición respecto del mecanismo con el que el BCRA financiará a lo largo de 2010 al Tesoro, existen otros temas que ocupan un lugar central de la agenda y que ya se encuentran en estado avanzado de análisis, a saber: habrá un sistema de encajes diferenciados para los bancos que alarguen los plazos de sus créditos. Aquellas entidades que decidan aumentar su financiamiento a la producción tendrán la ventaja de inmovilizar menos porcentaje de sus depósitos. Y, por el contrario, las que no aumenten su stock de financiamiento productivo resultarían castigados. «Todavía resta definir exactamente cómo se aplicarán estos incentivos, pero la decisión de avanzar por este lado está tomada». El objetivo del Central es que haya más crédito a los sectores productivos para aumentar la oferta de bienes y así combatir las «tensiones inflacionarias» en algunos sectores.
También se está terminando de definir un sistema para aumentar los niveles de bancarización, en especial en aquellas zonas que tienen escaso o nulo acceso a los servicios bancarios. Una de las alternativas es permitirles que abran nuevas sucursales en zonas con alta concentración para la banca, pero al mismo tiempo exigiendo la apertura de casas en los lugares menos favorecidos. También permitirían a las cooperativas de servicios públicos ofrecer determinadas operaciones.


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