31 de diciembre 2014 - 00:00

Desgarrado “pedigrí” de Mondiano

Desgarrado “pedigrí” de Mondiano
Patrick Modiano, "Un pedigrí (Bs. As., Anagrama, 2014, 129 págs.)

Pedigrí, como se sabe, es un documento que analiza las relaciones genealógicas que determinan características que se heredan y manifiestan. Se suele usar para explicar que un animal doméstico, por ejemplo un perro, pertenece a determinada raza. Y Modiano se siente más de una vez como un perro. Un perro apaleado. Un perro callejero. Un perro en busca de su pedigrí, de lo que lo hizo ser como es. Explica: "Soy un perro que hace como que tiene pedigrí. Mi madre y mi padre no pertenecen a ningún ambiente concreto. Tan llevados de acá para allá, tan inciertos que no me queda más remedio que esforzarme para encontrar unas cuantas huellas y unas cuantas balizas en esas arenas movedizas". Se ha dicho que Modiano recurre a la memoria como Marcel Proust. Nada más opuesto. Modiano habla "de cosas dolorosas que me han afectado. Mi padre y mi madre vivieron en un caos absoluto. La época y la situación eran muy difíciles. No pertenecían a un mundo preciso, bien estructurado. Me fue difícil rebelarme contra ellos porque es difícil luchar contra lo que no es sólido, que apenas se sostiene". Hijo de un judío de origen ítalo-español y una belga que va a París para ser bailarina y llega apenas a actriz secundaria, nunca se sintió "hijo legítimo, y menos heredero de nada", porque sus padres se habían encontrado acaso por azar en esas "temporadas de grandes turbulencias que traen consigo frecuentemente encuentros aventurados". Y esa etapa es la del nazismo, de la ocupación, del Holocausto, de la corrupción del mercado negro.

Modiano vive en un universo de gente que parece resultarle indiferente. La muestra como en un catálogo. Seres que parecen clásicos bohemios, pero la suma de datos dicen otra cosa: son marginales, partiquinos de un escenario trágico. Se ve rodeado de cálidos rufianes, amistosos delincuentes, aristócratas obviamente melifluos, aventureras que no necesitan saltar de cama en cama demasiado seguido, de pretendidos intelectuales de libro bajo el sobaco, y artistas dignamente mediocres. Personas curiosas, extrañas, frívolas, que aparecen y desaparecen (más de una vez perseguidos por la gestapo o la policía). Y mientras tanto sus padres tienen historias por separado (de hecho lo están) viviendo en el mismo edificio.

Modiano habla de un París sin glamour donde reina el hambre. Cuenta que su madre "era un chica bonita de corazón seco, a la que su novio le había regalado un chow-chow, pero ella no le hacía caso y lo dejaba al cuidado de diversas personas, como hizo conmigo más adelante. El chow-chow se suicidó tirándose por la ventana. "Ese perro me conmueve muchísimo y me siento bastante próximo a él". Modiano , sólo como un perro, no cuenta con ancestros de alcurnia, con militares o próceres. Su padre hace negocios dudosos (acaso infames) en el mercado negro. Él vive escapando de los internados en los que lo ingresa su padre, que por último quiere hacerlo entrar en el ejército. Y su madre es tan eficaz como mechera que nunca la agarran con las manos en lo que se roba. Ese es el pedigrí que recibe Patrick Modiano, que se permite confesar robos juveniles de objetos, libros y ropas que lleva rápidamente a los negocios de compra y venta.

En "Un pedigrí, libro publicado en 2004, recorre su vida desde el encuentro fortuito de sus padres y su nacimiento, en 1945, a su mayoría de edad, en 1966. Es la transformación de un muchacho que se rescata de la marginalidad a partir de la literatura. Un muchacho que a falta de un buen encuentro con su padre va teniendo encuentros que le serán decisivos, por ejemplo, con un amigo de la madre que le enseña matemáticas, Raymond Queneau, que lo impulsa a escribir, que lo lleva de visita a la casa de la viuda del poeta, escritor, músico Boris Vian.

Mondiano mantiene una distancia, una frialdad conmovedora, pone en evidencia una vida dramáticamente desgarrada como si hubiera aceptado el "yo es otro" del poeta Jean Arthur Rimbaud. De hecho, cuando le aceptan su primera novela, "El lugar de la estrella", a los 22 años, Modiano pasa a ser otro, ese Mondiano que conmoverá con sus palabras, aquel que este año recibió el Premio Nobel de Literatura.

M.S.

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