11 de octubre 2013 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Finalmente se fumó la pipa de la paz. O así se promete y así lo piensan los mercados, que subieron como si las cotizaciones fueran lava de volcán. Con Gordon Gekko hemos seguido esta saga, previsto sus caprichosas inflexiones y nos interesa averiguar qué es lo que cabe esperar.

Periodista: ¿Ondea, por fin, la bandera blanca?

Gordon Gekko
: Obama cursó la invitación y los republicanos aceptaron.

P.: ¿Ya está? ¿Se acabó?

G.G.:
Faltan las formalidades, pero el capítulo deuda se cerró. Hasta nuevo aviso.

P.: El capítulo, pero el libro se sigue escribiendo...

G.G.:
Y este es un fascículo doble. Hay un episodio que se refiere al techo de la deuda y otro a la autorización de gasto. Son independientes aunque Obama quiere juntarlos.

P.: La reacción de los mercados sugiere que ambos levantan hostilidades.

G.G.:
Sí. Pero lo que trascendió hasta ahora no lo ratifica. La pregunta clave es si se levanta el cierre del Gobierno.

P.: Queda claro que se le teme más a chocar la deuda que a cerrar al Gobierno...

G.G.:
De acuerdo, pero manténgalo cerrado un tiempo más y le empezarán a llegar las facturas del peaje: menos actividad, menos gasto, menos empleo. Y será un dolor de cabeza.

P.: Debería entrar todo en el paquete de la tregua.

G.G.:
Debería. Y los mercados descuentan que así será. Pero los borradores que circulan dicen que no.

P.: Aparecerá después.

G.G.:
Confío que sí. Son dos escenarios muy distintos.

P.: Correr los límites de la discusión por seis semanas "sin condiciones" se parece mucho a un triunfo presidencial...

G.G.:
No se crea. Obama no quería arruinarse la Navidad. Pretendía cortar la discusión de cuajo. La estrategia era que los republicanos depusieran la espada. Y Obama tuvo que ofrecer correr un poco la pared. A los republicanos les vino muy bien para salir del atasco.

P.: ¿Es una victoria de los republicanos? ¿O es un triste y penoso empate?

G.G.:
Convengamos que es un campeonato que da lástima. Nadie ganará así ningún trofeo. Lo mejor que puede pasar es que no destrocen la vitrina donde se acumulan las medallas. En ese sentido, creo que es una derrota muy dura del Tea Party.

P.: La pretensión de una marcha atrás con la reforma de salud salió de escena.

G.G.:
Tal cual. El maratón verbal de Ted Cruz -21 horas de propalar naderías- no llevaba a ningún lado y así se comprobó. A su lado, la sensatez de Paul Ryan lo instala en la categoría de estadista... Rompió el silencio en el momento justo y escribió en el Wall Street Journal una hoja de ruta realista. En esencia, dice lo obvio: hay que abrir el Gobierno y pagar las cuentas. Negociar "reformas modestas" en los programas de gasto mandatorio y en el régimen de impuestos. Y archiva la reforma de salud. Más allá de que se haga o no lo que plantea, aquí hay alguien que aprovechó la crisis como oportunidad. Los republicanos moderados son los que se beneficiarán de este giro de los acontecimientos.

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