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Diálogos en Wall Street
Grecia y su futuro sombrío, los temas de nuestra conversación de rigor con Gordon Gekko, nuestro veterano hombre en los mercados internacionales.

Gordon Gekko: La principal consecuencia está a la vista. Hubo que cerrar los bancos e imponer restricciones a la extracción de depósitos por cajeros y a las transferencias al exterior. En principio, hasta que se celebre el referendo y allí la población le diga al Gobierno qué camino tomar, si aceptar la propuesta europea o rechazarla.
P.: Estamos al borde del default. Mañana (por hoy) vencen 1.600 millones de dólares que se le deben al FMI. No se podrán pagar.
G.G.: Grecia entrará primero en una situación de atraso en sus pagos.
P.: Es el precalentamiento del default.
G.G.: Digamos que Grecia no podrá pagar los bonos que tiene el BCE en cartera. Y hay vencimientos dentro de tres semanas. Esa fecha me preocupa más.
P.: Hoy los líderes europeos se metieron de lleno en el escenario político local. El mensaje reiterado fue que votar por el No a la propuesta europea era votar por irse del euro. Corralito, default, y Grexit. ¿Su ruta?
G.G.: El corralito llegó para quedarse. Aun si se vota por el Sí. Y si no se arregla con Europa no se podrá mantener siquiera el ritmo de extracciones de 60 euros por día por tarjeta bancaria. El default es inexorable. Más tarde o más temprano. Lamentablemente, reestructurar la deuda con los socios de la eurozona (2/3 partes del endeudamiento público total) no libera flujos de caja.
P.: ¿Por qué?
G.G.: Porque esa deuda es a muy largo plazo, a tasas bajísimas y goza todavía del período de gracia.
P.: ¿Y entonces?
G.G.: Va a haber que volver a trincar donde ya se pasó el rastrillo. Hubo alguna colocación de deuda nueva, pero no son montos significativos. Y las tenencias de bonos públicos en poder de los bancos, si usted los afecta, descapitaliza al sistema, y ello requerirá una paralela inyección de recursos. ¿Y de dónde los va a obtener? Tendrá que avanzar sobre otros pasivos de la banca.
P.: El Gobierno dijo que los depósitos están seguros...
G.G.: Estaban más seguros fuera del corral, antes del volantazo.
P.: Tenemos corralito para rato, un default en camino y un futuro ¿dracmático? fuera del euro.
G.G.: La población quiere permanecer en el euro. El Gobierno también. Si Grecia no quiere irse, pues que se quede. No hay reglas escritas para la expulsión. Recuerde: el euro se definió irrevocable.
P.: Pero si el referendo elige el No...
G.G.: Entonces no habrá acuerdo. Se caerá el programa de rescate y no tendrá reemplazo a la vista. Habrá default y reestructuración de obligaciones. Nada tiene que ver la moneda.
P.: Con la aplicación de los controles de capitales, las reglas de la integración no se cumplen. Por definición no rige la libre movilidad.
G.G.: Así es. Si no podemos ser coherentes, elijamos permitir la mejor contradicción. Aquella que cause el mal menor. Y ya lo probamos con Chipre. La convivencia funciona. Y no irradia contagio.
P.: Frente a la noticia, los mercados se prepararon para lo peor. Y si bien no fue agradable, no ocurrió nada parecido al fin del mundo.
G.G.: La banca internacional tiene hoy el 5% de la exposición que tenía en 2012. Es la sutil diferencia.
P.: ¿Ya vimos lo peor? ¿Esto fue todo?
G.G.: Pienso que no. Grecia es una buena excusa para zarandear a los mercados y verificar qué tan resistentes son. La decisión de Tsipras es un sismo que tendrá secuelas. Deberían absorberse con un impacto cada vez menor, pero eso habrá que comprobarlo.

