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Diálogos de Wall Street
La economía desplazó a Corea del Norte del foco de atención; y la Bolsa, agradecida. La actividad, ¿sale por fin del freezer? ¿Cómo impacta en los mercados? Consultamos a Gordon Gekko, nuestro veterano analista de mil batallas.

P.: ¿Qué tan fuerte?
G.G.: La Fed de Atlanta ajustó su pronóstico contemporáneo de crecimiento del PBI al 3,7% para el tercer trimestre después de ver los números flamantes.
P.: ¿Tan vigoroso es el repunte?
G.G.: Lo dudo. El método que usan es demasiado sensible a la última información que se recibe, y por ende volátil en exceso. Sin embargo, un registro entre 2,5% y 3% ya no parece imposible de lograr.
P.: Sale del cuadro Corea del Norte y entra una economía que recobra la pujanza. Es bueno para la Bolsa y deja en offside a los bonos y su inveterado pesimismo. ¿O me equivoco?
G.G.: Entre el "fuego y la furia" militar que prometía el presidente Trump y las lecturas más recientes de inflación - irrisorias-, las tasas largas a 10 años habían vuelto a cruzar, en baja, el Rubicón de 2,20%. Desconectada la alarma nuclear, y con el único fervor fehaciente de los consumidores frente a las góndolas, los rindes han vuelto a 2,27%, lo que sigue siendo un número modesto.
P.: ¿Qué podría continuar trepando?
G.G.: Si la pujanza se confirma, ya lo creo que sí.
P.: La noción de una tercera suba de tasas cortas antes que termine 2017 entra y sale de los pronósticos. De manera oficial, es lo que Fed consignó en su hoja de ruta hoy vigente. Pero era poco creíble en una situación de tensión bélica. ¿Vuelve entonces a ganar consideración? Sería un paso muy razonable con una economía creciendo al 3%.
G.G.: Las chances de un retoque en diciembre eran del 36% el viernes después de conocer el informe de inflación. No asomaban con mayor probabilidad que la de arrojar una moneda al aire antes de junio de 2018. Y hoy volvieron a superar el 50% para la reunión de diciembre.
P.: Uno diría que son pronósticos muchísimo más volátiles que las propias convicciones de la Fed. No creo que las preferencias en su seno viajen de un extremo a otro con tamaña facilidad.
G.G.: Comparto. Y hay un núcleo duro que parece haber ganado predicamento que, aunque la economía reviva con bríos, va a querer comprobar que la inflación también tracciona en alza.
P.: ¿Hay algún riesgo de que la Fed adelante la agenda? ¿Qué hará si la proyección de una expansión al 3,7% se torna realidad?
G.G.: Está pendiente el comienzo del proceso de reducción de la hoja de balance. Si hay que apurar el paso, entonces, podremos empezar en septiembre. La mesa estará servida. Y ya todos estamos avisados.


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