16 de agosto 2017 - 23:37

Diálogos de Wall Street

La economía desplazó a Corea del Norte del foco de atención; y la Bolsa, agradecida. La actividad, ¿sale por fin del freezer? ¿Cómo impacta en los mercados? Consultamos a Gordon Gekko, nuestro veterano analista de mil batallas.

Diálogos de Wall Street
Periodista: El conflicto con Corea del Norte bajó de cartel. Pasamos de discutir el botón nuclear a las ventas minoristas. Uno era un peligro; lo segundo, una gratificación inesperada. Se descontaba un aumento de las ventas del 0,3% y resultó el doble.

Gordon Gekko: Es una agenda más constructiva.

P.: La Bolsa aprobó el cambio de frente. Lo curioso es que las acciones de las compañías de comercio minorista estén cayendo el 2,5%. ¿Es el famoso Efecto Amazon? ¿El ganador se hincha, se queda con todo, y los demás tambalean?

G.G.: Hoy existe una razón adicional. Una cadena de venta de artículos deportivos, un área que se consideraba "Amazon resistente", no sólo fracasó en alcanzar las ganancias estimadas, sino que rebajó las perspectivas para el resto del año. Pegó fuerte. En parte, como usted dice, porque reina una psicosis a caballo de la penetración creciente de Amazon en más y más renglones del negocio minorista.

P.: Ya vimos un buen informe de creación de empleo en julio, un salto muy alentador en el comercio al por menor, y mejorías significativas en índices de actividad manufacturera (Empire) y construcción (NAHB). La pregunta es obvia. ¿Cae el telón para el bache de magro desempeño que atravesamos en el primer semestre? ¿Comienza una levantada?

G.G.: Sí, aunque nos falten piezas para armar el rompecabezas completo de un repunte. Teníamos la convicción, pero nos faltaba la evidencia del rebote de actividad, y ahora empieza a aflorar.

P.: ¿Qué tan fuerte?

G.G.: La Fed de Atlanta ajustó su pronóstico contemporáneo de crecimiento del PBI al 3,7% para el tercer trimestre después de ver los números flamantes.

P.: ¿Tan vigoroso es el repunte?

G.G.: Lo dudo. El método que usan es demasiado sensible a la última información que se recibe, y por ende volátil en exceso. Sin embargo, un registro entre 2,5% y 3% ya no parece imposible de lograr.

P.: Sale del cuadro Corea del Norte y entra una economía que recobra la pujanza. Es bueno para la Bolsa y deja en offside a los bonos y su inveterado pesimismo. ¿O me equivoco?

G.G.: Entre el "fuego y la furia" militar que prometía el presidente Trump y las lecturas más recientes de inflación - irrisorias-, las tasas largas a 10 años habían vuelto a cruzar, en baja, el Rubicón de 2,20%. Desconectada la alarma nuclear, y con el único fervor fehaciente de los consumidores frente a las góndolas, los rindes han vuelto a 2,27%, lo que sigue siendo un número modesto.

P.: ¿Qué podría continuar trepando?

G.G.: Si la pujanza se confirma, ya lo creo que sí.

P.: La noción de una tercera suba de tasas cortas antes que termine 2017 entra y sale de los pronósticos. De manera oficial, es lo que Fed consignó en su hoja de ruta hoy vigente. Pero era poco creíble en una situación de tensión bélica. ¿Vuelve entonces a ganar consideración? Sería un paso muy razonable con una economía creciendo al 3%.

G.G.: Las chances de un retoque en diciembre eran del 36% el viernes después de conocer el informe de inflación. No asomaban con mayor probabilidad que la de arrojar una moneda al aire antes de junio de 2018. Y hoy volvieron a superar el 50% para la reunión de diciembre.

P.: Uno diría que son pronósticos muchísimo más volátiles que las propias convicciones de la Fed. No creo que las preferencias en su seno viajen de un extremo a otro con tamaña facilidad.

G.G.: Comparto. Y hay un núcleo duro que parece haber ganado predicamento que, aunque la economía reviva con bríos, va a querer comprobar que la inflación también tracciona en alza.

P.: ¿Hay algún riesgo de que la Fed adelante la agenda? ¿Qué hará si la proyección de una expansión al 3,7% se torna realidad?

G.G.: Está pendiente el comienzo del proceso de reducción de la hoja de balance. Si hay que apurar el paso, entonces, podremos empezar en septiembre. La mesa estará servida. Y ya todos estamos avisados.

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