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Diálogos de Wall Street
¿Cuál es la bomba que más teme Wall Street? No son los misiles que despacha Kim Jong-un sino un artefacto casero que deberán manipular Trump y el Congreso, y desactivar antes que termine el mes. Conversamos con Gordon Gekko, nuestro experto en finanzas, sobre las acechanzas que rondan en los mercados internacionales.
P.: ¿Me dice que se habla mucho del tema, pero que no tiene mayor incidencia?
G.G.: El Kospi, las últimas cinco ruedas, retrocedió el 1,4%. Todavía cotiza 14,8% por encima del cierre del año pasado, cuando reinaba la paz navideña.
P.: Temple de acero. Difícil de creer si no viéramos los números. Pero tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe.
G.G.: Y no es cualquier cántaro. Es un artefacto nuclear de alcance intercontinental.
P.: Si no es por la incertidumbre geopolítica, ¿por qué se encoge Wall Street? El VIX, el llamado índice del miedo, saltó un 30%.
G.G.: De un nivel muy bajo a 13,3 que también es un guarismo reducido.
P.: Como sea, ¿qué es lo que produce escozor?
G.G.: Entiéndame, la tensión geopolítica es incómoda. Es un desgaste. Trump ya cambió de tema. Es Kim el que insiste. Y que la Bolsa no haya cargado la factura, que mire para otro lado como si no importase, tampoco es una noticia tan buena.
P.: Es un cheque diferido que se puede debitar en cualquier momento.
G.G.: Tal cual. Pero si me pregunta cuál es el tema más dañino, yo le diría que no busque fuera de los EE.UU. El drama es que se acerca la discusión por el "techo" de la deuda pública.
P.: Un riesgo de entrecasa, bastante convencional.
G.G.: Seúl no metió en los precios el peligro de una lluvia de misiles aunque pueda ocurrir. Wall Street, tampoco. Pero se preocupa por un posible tropiezo con el cordón de la vereda. ¿Se pondrá de acuerdo el presidente republicano con los legisladores republicanos en aplanar el obstáculo? Seguramente, sí. Pero la fecha límite es el 29 de septiembre según la estimación que dio el Tesoro. ¿Habrá fumata blanca antes de asomarnos al filo de la cornisa? Ahí está la duda.
P.: El secretario del Tesoro, David Mnuchin, dijo que la Casa Blanca y los parlamentarios, "están todos subidos al mismo bote".
G.G.: Pelean a muerte como perros y gatos, no sea cosa que la embarcación se dé vuelta y se hunda.
P.: ¿Por qué lo dice?
G.G.: En principio, porque lo podemos medir. La subasta de Letras del Tesoro -ayer se colocaron papeles a cuatro semanas- se cerró a una tasa de 1,30%, 7 puntos base por encima de las Letras ya emitidas que vencen en la misma fecha (lo cual es un salto inusual, muy significativo) y en el nivel más alto desde septiembre de 2008.
P.: De cuando sucumbió Lehman Brothers.
G.G.: Correcto. Las Letras que vencen antes de fin de mes rinden menos del 1% y las que vencen a partir de noviembre, también. Cruzar la fecha límite de septiembre/octubre cuesta una sobretasa del 30%. Es el precio de una gran desconfianza.


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