26 de octubre 2010 - 00:00

Dilma, favorita: respiran la Argentina y el Mercosur

Dilma Rousseff, afianzada en las encuestas para el balotaje del domingo, conversa con periodistas en San Pablo. Las últimas cifras de intención de voto restauraron la calma en su comando de campaña.
Dilma Rousseff, afianzada en las encuestas para el balotaje del domingo, conversa con periodistas en San Pablo. Las últimas cifras de intención de voto restauraron la calma en su comando de campaña.
San Pablo - La política exterior de Brasil ha sido uno de los temas prácticamente ignorados por los candidatos a la presidencia en los debates televisivos y en las propagandas de campaña. Tanto la oficialista Dilma Rousseff como el opositor José Serra han preferido centrar el debate en asuntos como las privatizaciones, la seguridad nacional, la educación, la salud, la religión y la corrupción. Sin embargo, la pregunta sobre qué se debe hacer con el Mercosur sobrevoló la campaña, y el renovado favoritismo de la ex jefa de Gabinete de Luiz Inácio Lula da Silva sirve, al menos hasta que se cuenten los votos, como un reaseguro de continuidad para la Argentina.

La aspirante del Partido de los Trabajadores ha defendido la actual política externa, que ha dado prioridad a las relaciones políticas con los países del Mercosur y de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la cooperación con naciones pobres de África, Centroamérica y el Caribe.

La también ex ministra de Minas y Energía y de la Casa Civil (jefatura de gabinete) comentó a periodistas un día antes de la primera vuelta electoral que tenía «todo el interés» en «continuar, mantener y expandir» las relaciones con América Latina, «sin menospreciar las mantenidas con Europa y Estados Unidos» y fue categórica al afirmar; «Yo no abandonaré jamás al Mercosur. Lo considero prioritario».

Con esa referencia intentó marcar un contraste con Serra, quien ha pedido reiteradamente un replanteamiento del Mercosur y se ha comprometido a «reformular» el bloque en caso de obtener la victoria este domingo.

Relaciones

«El Mercosur quedó por la mitad. Esa integración no ocurrió porque se resumió en un acuerdo de tarifas. No hubo el mismo empeño en la fusión de capitales. De todos modos, ayudó a consolidar relaciones, principalmente entre Brasil y la Argentina, que estaban todo el tiempo con hipótesis de guerra», afirmó tras un reciente encuentro con empresarios brasileños y colombianos en Cartagena Fernando Henrique Cardoso, ex presidente entre 1995 y 2003 y fundador del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) de Serra.

Éste considera que el mecanismo limita el potencial de actuación de Brasil en materia comercial. «Vamos a revisar el Mercosur de manera satisfactoria para traer inversiones a Río Grande do Sul», comentó en su más reciente visita de campaña a ese estado, fronterizo con la Argentina y Uruguay y con importante desarrollo agrícola e industrial.

En una reciente entrevista con el portal Vermelho, el politólogo brasileño radicado en Alemania Luiz Alberto de Vianna Moniz Bandeira comentó que Rousseff, en caso de vencer como anticipan todas las encuestas, «sin dudas, dará continuidad a la política exterior» de Lula da Silva. «Ella con seguridad continuará tratando de promover la unión de América del Sur, no sólo como un bloque económico, cuyo epicentro es el Mercosur, sino también como un espacio geopolítico, capaz de alcanzar mejor inserción internacional, compitiendo con otras grandes masas geográficas, demográficas y económicas, como China, Estados Unidos, Rusia e India», explicó.

Serra, ex gobernador de San Pablo y quien defiende en su programa de Gobierno la creación de un Ministerio de Seguridad Pública, abordó indirectamente el tema de la política exterior al acusar al presidente boliviano, Evo Morales, de no aplicar medidas rígidas para disminuir la producción de cocaína en su país y reducir así la droga que entra a Brasil para el consumo interno y para ser enviada a otros continentes.

De igual manera se refirió a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) como una «amenaza» a la seguridad nacional y, según él, al actual Gobierno del presidente Lula le ha faltado más «dureza» en ese asunto.

A pesar de esa falta de debate, la cuestión importa y mucho. Analistas locales consultados por Ámbito Financiero tildaron la actual política externa de «fracasada», después del fallido intento de conseguir un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, de querer dirigir la Organización Mundial de Comercio y de pretender ocupar altos cargos en instituciones de peso internacional.

Diplomacia


«Brasil, que se proclama líder en la región, también se equivocó en asuntos internos de la zona, como el golpe en Honduras, pues interfirió sin ser llamado al permitir que (el depuesto presidente Manuel) Zelaya se refugiara en la embajada, ganándose gratuitamente un problema diplomático. Finalmente tuvo que ceder a presiones de los contrarios y de los propios partidarios de Zelaya, porque el asunto se le fue de las manos», señaló el politólogo Flavio Ramos.

El analista también se refirió a la «omisión» de Brasil en el tema de los presos políticos de Cuba, a la posición «endeble» frente a las FARC y a la participación brasileña en Haití, cuando el país lideró en 2004 la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de ese país (Minustah).

«Lo de Haití fue la primera oportunidad para que el Gobierno de Lula mostrara el liderazgo a nivel regional que se había propuesto, pero el país aceptó comandar la misión sin planificarla. No sólo costó dinero y desgaste a las tropas, sino que tampoco representó el protagonismo que quería Brasil al asumir la misión», opinó Ramos.

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