24 de septiembre 2015 - 00:00

Dólar se hace fuerte (no sólo en Brasil)

 Ni los más pesimistas esperaban una devaluación del real ante el dólar tan fuerte, cosa que complica a la competitividad argentina. Desde el inicio del año la moneda norteamericana acumula un alza de casi el 50% respecto de la brasileña, sobrepasando la temida barrera de los cuatro reales, algo que sólo sucedió fugazmente en 2002. Y todo apunta a que la volatilidad va a continuar y, aunque nadie arriesga a calcular la cotización del dólar, a finales de año hay consenso en que quedará oscilando en torno de los cuatro reales.

Con todo, la situación por la depreciación no es tan preocupante porque Brasil posee una reserva de cambio internacional relativamente buena -de u$s 370.000 millones- segunda entre los BRICS después de las de China. Por cierto que, además de los serios problemas políticos de Brasil, existe una revalorización del dólar frente al resto del mundo.

La triple devaluación del yuan efectuada por el Banco Popular de China para rentabilizar sus exportaciones, podría provocar que el gigante asiático exportase deflación al resto del mundo, algo que alejaría el objetivo de inflación del 2% que maneja la Fed para subir las tasas, incremento que se antoja como fundamental para que el dólar se valorice aún más y llegue a la paridad con el euro. Pero más de la mitad de los expertos cree que durante la reunión que la Fed mantendrá en octubre no subirán las tasas, cosa que sí podría ocurrir en diciembre. De este modo, según Bloomberg, la mayoría de los analistas espera que el euro cierre el año en los 1,07 dólares, por lo que la caída de la divisa común podría ser de un 4,4% adicional. Desde entonces esperan un rebote que la llevará hasta los 1,19 dólares en 2019. Lo que contrasta con la estimación de mayo, cuando creían que el nivel más bajo serían los 1,03 dólares de 2016 aunque para 2019 recuperaría los 1,21.

De momento, el billete verde seguirá su senda alcista. La fortaleza del mercado laboral hace inevitable que la Fed tenga que subir las tasas en los próximos meses, la inflación subyacente alcanza el 1,8% en su lectura interanual y el estrés que siguen sufriendo muchos países emergentes seguirá provocando la devaluación de sus divisas. Desde Goldman estiman que el dólar podría subir un 16% respecto del euro y hasta un 8% en su cambio con el yen hasta finales de año y calculan, además, un precio objetivo de 2.100 puntos para el S&P 500, un recorrido del 7%.

El desencadenante de base de todo esto es la ralentización de las reformas pro-mercado tanto en China como en India, los dos mayores países en desarrollo del planeta, que crecerán en los próximos años menos de lo previsto, según último informe del Banco Asiático de Desarrollo (BAD). Según cálculos del BAD, Asia crecerá el 5,8% este año y un 6% en 2016, por debajo del 6,3% estimado. La segunda economía mundial experimentará un aumento del PIB del 6,8% este año y un 6,7% el próximo, en tanto que India crecerá un 7,4% este año y el 7,8% en 2016. Irónicamente, la perspectiva de subida de tasas en EE.UU. aumenta la salida de capitales en esa dirección.

Para terminar, y hablando de Latinoamérica y de "socios" de la Argentina, la revalorización del dólar impactará sobre todo en la ya muy destruida economía de Venezuela que es, por mucho, el país que presenta el mayor riesgo para los inversores. Los CDS o seguros contra impago de la deuda soberana venezolana cotizan cerca de los 5.000 puntos, prácticamente fuera de mercado, según Bank of America Merril Lynch (BofAML). Las siguientes naciones en la lista son Grecia y Ucrania, pero ambas a una distancia considerable de Venezuela, mientras que en el lado contrario se encuentran Alemania, Suiza y Suecia, con un riesgo mínimo de impago.

(*) Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

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