20 de diciembre 2018 - 00:04

Contra las advertencias de sus asesores, Trump replegará de Siria los soldados de EE.UU.

Su salida beneficia a Al Asad, que junto con Rusia e Irán logró recapturar zonas que estaban en manos de rebeldes. Las milicias kurdas lo calificaron "de un puñal por la espalda" ya que los deja desprotegidos frente a una ofensiva turca.

ALIANZA. Milicianos kurdos y soldados estadounidenses cumplieron misiones codo a codo en el norte de Siria durante los últimos cuatro años. 
ALIANZA. Milicianos kurdos y soldados estadounidenses cumplieron misiones codo a codo en el norte de Siria durante los últimos cuatro años. 

Reuters

Washington - Estados Unidos va a retirar sus tropas de Siria, reveló ayer un funcionario después de que el presidente Donald Trump afirmara que ya se alcanzó el objetivo de vencer al grupo yihadista Estado Islámico (EI) en ese país. La decisión tendría importantes consecuencias geopolíticas y plantea muchas cuestiones relativas al futuro de las milicias kurdas apoyadas por la Casa Blanca que combaten en la zona.

“Hemos derrotado al grupo EI en Siria, mi única razón para permanecer ahí durante la administración Trump”, indicó el propio mandatario en un tuit.

“Retiro total”, dijo un funcionario que habló bajo anonimato y que especificó que la decisión se tomó el martes y que será ejecutada “lo más rápido posible”.

De acuerdo con la CNN. la información fue recibida por sorpresa por los asesores de política exterior locales, ya que una salida de Estados Unidos de Siria, implicaría otorgar una victoria al régimen de Bashar al Asad y a sus aliados, Rusia, que lo apoya desde tierra y aire, e Irán, que desplegó miles de soldados. Con el apoyo de estos dos socios, el régimen logró reconquistar las ciudades que habían caído en poder rebelde, como Alepo.

Actualmente hay 2.000 efectivos norteamericanos en Siria que se dividen entre misiones de apoyo de entrenamiento y asesoramiento a las fuerzas locales de combate. La mayoría de las tropas están estacionadas en el norte de Siria, aunque un pequeño contingente está destinado en una base en Al Tanf, cerca de frontera con Jordania y con Irak.

Trump ya había expresado su escepticismo sobre la presencia en Siria y en marzo afirmó que quería traer las tropas de vuelta “pronto”. Sin embargo, sus asesores y los aliados internacionales le advirtieron frente a una retirada precipitada y la misión se extendió.

El anuncio no especificó que efecto tendrá la retirada de las tropas en las operaciones aéreas en Siria, que Estados Unidos lleva a cabo desde finales de 2014.

Washington apoya a las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo (YPG), que son la columna vertebral de una coalición árabokurda denominada Fuerzas Democráticas Sirias (FDS).

Pero para Turquía, las YPG son una “organización terrorista activa” del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), ilegalizado.

Ankara advirtió que lanzará una operación “en los próximos días” contra el territorio controlado por las fuerzas kurdas en el norte de Siria. El vínculo entre Estados Unidos y Turquía, un importante aliado en el seno de la OTAN, se ha tensado en los últimos tiempos debido a esta alianza de Washington con los kurdos.

La tirantez se agudizó cuando Washington estableció un puesto de observación en el norte de Siria, cerca de la frontera con Turquía, que tenía como objetivo evitar altercados entre las fuerzas turcas y las YPG. En un indicio de distensión, Estados Unidos aprobó ayer una venta de misiles a Turquía por 3.500 millones de dólares, un paquete que incluye 80 misiles guiados Patriot.

La decisión “es una puñalada por la espalda”. Así lo afirmó una fuente militar de las FSD, que contó que las fuerzas norteamericanas en Siria informaron “a último momento” de la decisión de irse lo antes posible de la región. “Es un traición a la sangre derramada por miles de combatientes”, agregaron en conversación con el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH).

La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, indicó que este retiro marca una nueva fase en esta campaña. “Hace cinco años, el EI era un grupo muy poderoso y peligroso en Medio Oriente y ahora Estados Unidos ha hecho que fracase su califato territorial. Estas victorias sobre el EI en Siria no marcan un final de la coalición global o de esta campaña”, indicó.

Para Sanders, esta es una “transición hacia una nueva fase de esta campaña”. “Estados Unidos y nuestros aliados están listos para volver a comprometerse a todos los niveles para defender los intereses estadounidenses cuando sea necesario”, agregó.

Charles Lister, investigador principal del Middle East Institute de Washington, estimó que la decisión revela una visión “extraordinariamente cortoplacista e ingenua”.

“Esta medida va a parecer más como una ‘retirada’ que una ‘victoria’ y es otra evidencia más de la peligrosa imprevisibilidad del presidente estadounidense”, afirmó Lister, y agregó que este panorama no sólo favorece al grupo EI sino que también beneficia a los aliados Rusia, Irán y al líder sirio, Bashar al Asad.

El EI lanzó una campaña fulminante que le granjeó enormes extensiones de territorio en 2014, cuando proclamó un califato a caballo entre Siria y Irak, con Raqa como su capital, del cual actualmente quedan unos pocos reductos.

Wendy Sherman, que fue la principal negociadora del acuerdo nuclear con Irán, el cual Trump abandonó, criticó la decisión al afirmar que retirarse no constituye una estrategia para Estados Unidos. “Hubo progresos con el EI, pero Rusia quedó a cargo, Israel sigue en riesgo y Asad, un dirigente cruel, queda reafirmado. No hay una verdadera estrategia sobre Irán. Quedan muchas preguntas y pocas respuestas”, afirmó.

Agencias AFP, Reuters y ANSA

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