26 de diciembre 2018 - 00:04

Un nene inmigrante murió bajo custodia del Gobierno de EE.UU.

Se trata del segundo fallecimiento de un menor guatemalteco, retenido en instalaciones federales, durante el mes de diciembre. Arrecian las críticas al Ejecutivo de Donald Trump.

Arrestos. Tras la polémica por la separación de familias, la patrulla fronteriza mantiene juntos a padres e hijos en centros de detención.
Arrestos. Tras la polémica por la separación de familias, la patrulla fronteriza mantiene juntos a padres e hijos en centros de detención.

Washington - Un niño migrante ilegal guatemalteco de ocho años, que había sido detenido por la patrulla fronteriza de Estados Unidos, murió ayer, en lo que constituye el segundo caso de un menor fallecido bajo custodia de las autoridades estadounidenses este mes.

“Un niño de ocho años de nacionalidad guatemalteca que había sido detenido por el servicio de vigilancia de fronteras de Estados Unidos murió poco después de la medianoche, el 25 de diciembre, en el Centro Médico regional de Gerald Champion, en Alamogordo, Nuevo México”, dijo en un comunicado el Servicio de Vigilancia de Fronteras de Estados Unidos (CBP, por su sigla en inglés). Los agentes vieron que el chico parecía enfermo por lo que fue trasladado al hospital junto con su padre.

En el comunicado, las autoridades explicaron que fue diagnosticado inicialmente con un resfrío común y cuando las autoridades se disponían a darlo de alta se dieron cuenta de que tenía fiebre.

“El niño fue mantenido en observación durante 90 minutos y después dado de alta del hospital a mitad de la tarde del 24 de diciembre con una prescripción de amoxicilina y de ibuprofeno”, indicaron las autoridades.

En la noche, el cuadro evolucionó y el menor comenzó con nauseas y vómitos y fue trasladado nuevamente al centro médico, donde finalmente murió poco después de la medianoche.

Las autoridades señalaron que no se conocen las causas de la muerte y prometieron que se realizará un “examen independiente y en profundidad de las circunstancias” del deceso.

Guatemala pidió ayer a Estados Unidos una investigación sobre lo sucedido. “El Gobierno, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, solicitará una investigación clara y resguardando el debido proceso sobre este caso”, detalló en un comunicado.

El 8 de diciembre la nena guatemalteca Jakelin Caal, de siete años, falleció en el hospital de El Paso, Texas, por causas aún no reveladas después de haber sido detenida junto a su padre tras cruzar ilegalmente la frontera desde México en la noche del 6 de diciembre. Según el diario The Washington Post, que citó al CBP, habría fallecido por “deshidratación y shock”.

El caso de Jakelin generó una gran indignación en Estados Unidos y una delegación de congresistas que visitaron las instalaciones donde estuvo detenida, denunciaron “fallas sistémicas” en el proceso y condiciones de higiene deplorables. Tras la muerte, el Departamento de Seguridad Interior (DHS) anunció una investigación, cuyos resultados se presentarán al Congreso y serán públicos.

“Estoy descorazonada de enterarme de la muerte de un segundo niño bajo detención”, escribió en Twitter la representante de la Cámara baja por Nueva York, Nydia Velázquez. “Debemos exigir responsabilidades, encontrar respuestas y poner fin a la odiosa y peligrosa política contra los migrantes de esta administración”, agregó.

La Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU) calificó los hechos como una “tragedia espantosa”.

El presidente Donald Trump impulsa una política de tolerancia cero contra la inmigración, en el marco de la cual 2.300 migrantes menores de edad fueron separados de sus padres entre el 5 de mayo y el 9 de junio.

Agencias AFP y Reuters

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