Después de ser atacado en un planeta misterioso por una especie de cangrejo que se le adhiere al rostro, el astronauta se despierta en la enfermería de su nave, el Nostromo. Come como un muerto de hambre hasta que su vientre empieza a expandirse y revienta con un pequeño Alien saliendo de sus entrañas. No por nada es una de las escenas más terroríficas en la historia del cine de ciencia ficción. Sin un actor extraordinario como John Hurt, el nacimiento de Alien no hubiera sido lo mismo.
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Pero ése es sólo un momento inolvidable en la formidable carrera de John Vincent Hurt, que había nacido en Chesterfield, Inglaterra, el 22 de enero de 1940, y murió en su casa en Norfolk poco después de su cumpleaños 77.
Desde que se hizo notar en el teatro, la TV y el cine británicos de los 60, Hurt dejó su talento en más de 150 producciones. Al momento de su muerte tenía media docena de proyectos recién terminados o en postproducción, sin contar sus planes futuros.
Muchas de sus películas son obras maestras, empezando por "El hombre elefante" (1980), de David Lynch, sobre la vida de John Merrick, famoso por su deformidad extrema acompañada de una gran sensibilidad e inteligencia, que vivió durante la época victoriana. Detrás de un maquillaje inconcebible estaban los gestos de Hurt, que logró una composición única.
Uno de los tantos motivos por los que jamás deberían ser tomados en serio los premios de la Academia de Hollywood es que a Hurt no le hayan dado el Oscar al mejor actor al que fue nominado por es te film. Lo mismo sucedió cuando, dos años más tarde fue nominado como actor secundario por su papel de preso adicto en una cárcel turca en "Expreso de medianoche". Sí ganó un puñado de Bafta, el Oscar inglés.
Otro de sus mejores trabajos fue el que hizo para "El estrangulador de Rillington Place", de Richard Fleischer. Basado en un caso real de asesinatos en serie, el estrangulador era Richard Attenborough, y Hurt su desafortunado vecino, que terminaba siendo inculpado por los homicidios.
Tantas películas buenas en registros distintos no se pueden enumerar en detalle. Hurt podía ser tan genial en un policial como en una comedia, una película de terror y, por supuesto, un drama shakesperiano, más docenas de papales secundarios en producciones hollywoodenses.
En este rubro también brilló en la saga de Harry Potter y la última de Indiana Jones. Y hace poco se convirtió en uno de los personajes más famosos de la televisión inglesa en la remake de la serie "Dr. Who".
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