Frederica von Stade, consagrada soprano norteamericana, fue una de las visitantes del Colón. Es una pena que estas figuras sólo se presenten en recitales y no en una ópera completa.
En una temporada que transcurrió intensa pero sin demasiados avatares, el número y la calidad de las visitas que poblaron los ciclos de conciertos parecen haber sido los rasgos distintivos de 2012 respecto de años anteriores. Desde el desembarco de Roberto Alagna y Angela Gheorghiu hasta el regreso de Renée Fleming (abriendo y cerrando respectivamente el Abono Bicentenario del Colón), un desfile incesante de cantantes, directores, instrumentistas y ensambles de primera línea hizo de la agenda porteña un menú donde en muchas oportunidades elegir fue todo un desafío. Además de las tres estrellas mencionadas, el Colón recibió a las geniales mezzos norteamericanas Frederica von Stade (Filarmónica) y Joyce DiDonato (Mozarteum) y al trío integrado por Sumi Jo, Kiri Te Kanawa y Sherrill Milnes como jurados del Primer Concurso Internacional de Canto organizado por el Instituto Superior de Arte. Si presencias de esta categoría son un acontecimiento, el operómano no deja de lamentar que cantantes en carrera como DiDonato y Fleming se presenten en recitales y no dentro de la temporada lírica, en la que los grandes nombres siguen brillando por su ausencia.
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Fue también un año memorable para el violín: Itzhak Perlman y Maxim Vengerov hicieron sus esperados retornos en sendos recitales (el primero para Jabad Lubavitch, el segundo remplazando a Evgeny Kissin en el Abono Bicentenario), Shlomo Mintz presidió el jurado del Segundo Concurso Internacional de Violín (Amijai) y brindó la integral de los caprichos de Paganini y la Filarmónica contó con las presencias de Sarah Chang, Hilary Hahn, Nadia Salerno Sonnenberg, Ilya Gringolts y Akiko Suwanai. Sol Gabetta y Antonio Meneses (Mozarteum), Natalie Clein, Leonard Elschenbroich y, un escalón más abajo en calidad, Julian Lloyd Webber (los tres con la Filarmónica), hicieron de 2012 una fiesta para los fans del cello.
El retorno a la Argentina de Martha Argerich en una serie de conciertos en Rosario y Paraná junto a Daniel Rivera, Néstor Marconi y representantes del «Martha Argerich Presents Project» motivó la afluencia de público de otras latitudes, ansioso por ver y oír en vivo a una de las más grandes pianistas de todos los tiempos. En nuestra ciudad, el Abono Bicentenario dio la chance de sentir la fuerza de Arcadi Volodos, la madura sabiduría de Andras Schiff y la energía del mediático Lang Lang. Para Nuova Harmonia y el Mozarteum actuaron los brillantes Rudolf Buchbinder y Nelson Freire, y Sergio Tiempo hizo una fugaz visita para debutar con gloria el «Concierto Nº 1» de Alberto Ginastera con la Estable del Argentino de La Plata y Alejo Pérez.
Directores y orquestas memorables desfilaron por el Colón: Riccardo Muti con la Orchestra Giovanile Luigi Cherubini en la temporada lírica, Helmut Rilling y sus ensambles de Stuttgart en la «Misa en si menor» de Bach (Bicentenario), Matthew Halls y la Orquesta de Cámara del Mozarteum de Salzburgo, Zubin Metha y la Orquesta del Maggio Musicale Fiorentino, la sorprendente y joven Filarmónica de Minas Gerais (Mozarteum), Christoph Eschenbach con la National Symphony Orchestra y la Deutsche Symphonie Orchester de Berlín, excelente aún a las órdenes de Vladimir Ashkenazy (Nuova Harmonia).
Hasta el colapso que puso en jaque el «Anillo» wagneriano comprimido, con la salida de la dupla responsable, Katharina Wagner y Julien Salemkour (y su remplazo por Valentina Carrasco y Roberto Paternostro), la atípica temporada lírica del Colón marchó casi sin sobresaltos. Los estrenos locales de «La Pasión según San Marcos» de Golijov, «Edipo» de Enescu, «Rinaldo» de HTMndel, «I due Figaro» de Mercadante, y «Hagit» de Szymanovsky, todos en buenas realizaciones, la inclinaron más a la rareza que a lo tradicional, restringido a «La forza del destino» (con dificultades tenoriles pero una gran calidad general) y una empalagosa «Cenerentola». Nutrida, interesante y variada fue la actividad del Ballet Estable, el Centro de Experimentación, el Colón Contemporáneo, el ciclo gratuito Intérpretes Argentinos y los conciertos de la Orquesta Académica del Instituto.
Mucha menos fortuna tuvo esta vez el Argentino de La Plata, en virtud de las dificultades que azotaron las arcas de la provincia. La Tetralogía original y completa planeada para 2012-2013 por el tándem Marcelo Lombardero-Alejo Pérez tuvo un comienzo a lo grande con «Oro del Rin», pero la siguiente instancia, «La Walkyria», no llegó a concretarse. La crisis financiera bonaerense, con atrasos en pagos a contratados que motivaron constantes protestas, arrastró también «Capuletti e Montecchi», títulos del ballet, parte de la temporada sinfónica y de cámara. Quedan en el saldo positivo una «Doña Francisquita» prolija, un «Werther» sutil y el debut local como régisseur de Calixto Bieito en la primera producción de «Pepita Jiménez» en su idioma original.
Buenos Aires Lírica y Juventus Lyrica priorizaron la presencia de autores italianos en su 2012 (Bellini y Verdi, Mascagni y Puccini, aunque lo mejor no estuvo allí. La institución presidida por Frank Marmorek retomó «Onegin» y revisitó el «Rapto» mozartiano en una divertida adaptación, y la asociación liderada por Ana D'Anna deslumbró con «Otra vuelta de tuerca» de Britten (muy buen debut de María Jaunarena y André Dos Santos) y llevó a la escena argentina y holandesa «Don Giovanni» con instrumentos de época.
Las temporadas de la Filarmónica de Buenos Aires y la Sinfónica Nacional mantuvieron sus programaciones y un muy buen nivel artístico. El año Guastavino-Williams contó con ciclos oficiales y privados (el Festival homónimo en el Borges, un ciclo en la ex Biblioteca Nacional, el festival «Argentina en Música» y una presencia estacada en el ciclo de Mendoza «Música Clásica por los Caminos del Vino»). Sumando esfuerzos, las instituciones privadas y públicas de ópera y conciertos (Pilar Golf, Amijai, La Bella Música, Ensamble Lírico Orquestal, Ciclo de Música Contemporánea del San Martín, entre otras) contribuyeron a enriquecer el panorama musical de un inolvidable 2012.
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