- ámbito
- Edición Impresa
El enojo de Cristina, la sorpresa de Scioli y el presunto cisma PJ
El jueves a la noche, luego del zamarreo público de la Presidente, un Scioli inéditamente enojado confesó su sorpresa y ensayó ante unos pocos, en la Casa de la Provincia de Buenos Aires, lo que tiene cruzado hace días: su imagen, en un mes y medio, se derrumbó 10 puntos por haberse "desperfilado" y dejado de "ser Scioli" al dejar de desmarcarse de la Casa Rosada.
El ala más cruda del sciolismo lo incomodó, 15 días atrás, con ese asunto al plantearle que permanecer como soldado K no le deparaba ningún beneficio -un mordaz habló de "default económico y político"- y que, además, le acarreaba costos. Scioli aceptó el comentario y pidió calma.
No es lo que cree la Presidente. En su cercanía no se invoca una razón única para el reproche público, sino que aparecen varios motivos que no se anularon entre sí sino que, de hecho, pudieron potenciarse.
• Las maniobras del sciolismo para pactar "bajo cuerda" con el espacio de Francisco de Narváez. A Casa Rosada llegaron los detalles del caso San Miguel, donde el diputado presentó la semana pasada como candidato a legislador a Franco Laporta, un proto-K fundador del FpV en ese distrito, luego cercano a Scioli, pero ahora excluido del armado L. Es un asunto que Carlos Kunkel voceó hace semanas y que en el ring político se da por hecho, a pesar de que lo de Laporta quizá no sea el caso puntual.
• Un supuesto informe reservado sobre el desempeño del Gobierno provincial y, en particular, de la Policía bonaerense durante los días siguientes a la inundación, donde figurarán referencias puntuales a responsabilidades y ocultamientos.
• El episodio que reavivó el caso Candela: la muerte del testigo protegido Roberto Aníbal, sobre el que el vicegobernador Gabriel Mariotto -que mañana empieza un programa radial en Radio Provincia de Buenos Aires: "Gabriel Camina Provincia"- derramó dudas. Ese hecho también habría generado malestar en la Presidente, que el mismo jueves echó a Nilda Garré. Toda una paradoja: Garré fue la más ferviente impulsora de barrer a Ricardo Casal de Seguridad bonaerense, pero al final ella se fue antes que su despreciado Casal.
Rebeldías
Además de sorprender a Scioli, la llamarada cristinista contra el gobernador agarró desacomodado al PJ, que daba por hecho que ese frente no volvería a agitarse antes de la votación. La mayoría de los intendentes del PJ hicieron equilibrio y evitaron ensañarse con el gobernador, no por aprecio, sino porque volvió a bullir una versión que habla de un cisma en el PJ que podría surgir de un en apariencia institucional acto de Darío Giustozzi, intendente de Almirante Brown, mañana en un hotel porteño, y luego generar la empatía de Sergio Massa para inaugurar la marcha hacia la competencia electoral tan lejos de la Casa Rosada como de De Narváez o Mauricio Macri. "Para ser una tercera posición, necesitamos a De Narváez y a Macri en la cancha para que ellos sean la derecha", dicen.
Nada, quizá, ocurra finalmente, pero un portazo de Massa podría construir un lugar en territorio al que pueda ir Scioli que, cuando dice que no romperá, en realidad admite que más allá de las conveniencias, tampoco tiene adónde ir. Salvo que aparezca Massa en la cancha.
Podría, sin embargo, alumbrar un massismo sin Massa que fragmentaría el voto opositor y resulte, al final, beneficioso para la Casa Rosada. La reprimenda a Scioli -es una ingenuidad atribuirla a una cuestión temperamental- puede, entonces, leerse en clave como un mensaje a Massa, aunque, también es cierto, esas martingalas son más eficaces y útiles en privado que a los gritos ante la TV.
Ayer, luego de un minué de gambetas en Tandil -el punto máximo fue el factor escarpín: la referencia a la abuelidad de ambos-, Scioli habilitó a los suyos a hablar, a decir que él también, como gobernador, necesita apoyo del kirchnerismo en la provincia, queja dirigida a los legisladores del FpV bonaerense. Tan denso está ese universo que los diputados sciolistas dejaron de ir a las reuniones de bloque K por el tenor y la frecuencia de las críticas al gobernador.


Dejá tu comentario